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Es de manual del estratega político de primero: Instiga a tu pueblo contra un enemigo común y vencerás (tú, que no tu pueblo)

El Ministerio de Fomento acaba de autorizar a Repsol para la realización de hasta tres sondeos en aguas de Canarias en busca de petróleo. Es un episodio más de esta larga historia del “oro negro” embolsado bajo el océano Atlántico y que desde hace más de una década el Gobierno español (a rachas desde 2001, en función del color político de turno) y Repsol pretenden aprovechar. Mientras, Paulino Rivero (de Coalición Canaria, CC), presidente de la Comunidad, busca su sitio en este baile, ¿cómo?, pues enfrentándose al proyecto y polarizando a la sociedad canaria.

Paulino Rivero

Paulino Rivero

Este es el hecho: se aprueban tres sondeos, que servirán para aproximar mejor una valoración real de qué volumen de recursos energéticos se encuentran en esa zona, de la que pueden aprovecharse tanto España como Marruecos. Además, Repsol contratará un seguro de responsabilidad civil con garantías de 40 millones de euros y avales de 20 millones para cubrir la responsabilidad medioambiental, llegado el caso de algún accidente.

Entre los valedores del proyecto: el Gobierno de España busca reducir la dependencia energética del exterior y Repsol hacer negocio con una actividad que se le da bien. Entre los detractores: grupos ecologistas que señalan el daño que las prospecciones y extracción de crudo puede causar al ecosistema y el Gobierno de Canarias con Paulino Rivero a la cabeza, abonado a las mismas tesis que los ecologistas y abanderando la causa contra el petróleo. Hasta aquí, cada uno defiende su postura con total legitimidad.

No es mi intención valorar la oportunidad de este proyecto. Sí que creo que de confirmarse la importancia del yacimiento, es una buena oportunidad de negocio, en primer lugar para Repsol, y después, también para España, que se embolsaría miles de millones de euros cada año. Para Canarias, también supondría un ingreso extra apreciable, y además, generaría varios miles de puestos de trabajo durante 20 o 30 años, cualificados y estables, que permitirían diversificar su economía.

También creo que nada de eso importa si se pone en riesgo la biodiversidad de un espacio único como Canarias y también se amenaza, en caso de accidente grave, a la industria turística, tan importante para las gentes y la economía de estas islas.

Es necesario evaluar la situación desde una perspectiva de equilibrio, con datos científicos creíbles que avalen una u otra salida. Y los hay

Por eso, es necesario evaluar la situación desde una perspectiva de equilibrio, con datos científicos creíbles que avalen una u otra salida. Y los hay; estos días he podido leer argumentos en contra y a favor, pero no es de eso de lo que quiero hablar, sino de la postura de un partido, y en especial de su líder y presidente de la Comunidad, el señor Rivero. ¿A qué juega en este conflicto de intereses? ¿A defender los suyos propios o los de todos los canarios?

De buenas noticias para Canarias a daños irreparables

Dice Paulino que las prospecciones causarán un daño irremediable al ecosistema de las aguas canarias y, con ello, también un impacto negativo muy fuerte al turismo. Es un argumento que defienden desde hace muchos años organizaciones ecologistas y también algunas plataformas cívicas y empresariales del archipiélago. Un argumento tan válido como cualquier otro, y muy respetable. Pero ¿ha estado Paulino y CC siempre ahí? La respuesta es no, y me temo que lo que hace Paulino no puede tildarse de tener sensibilidad medioambiental o de ser un visionario del turismo sostenible, diversificado y de calidad, si no, simple y llanamente, de maestro del oportunismo político.

Estuvo a favor su partido, ya en 2001, cuando llegó la primera autorización del Gobierno (de Aznar). Entonces, Pedro Quevedo, portavoz del Ejecutivo de CC, señalaba el paso como gran noticia para Canarias, aunque fuera porque implicaría el reconocimiento de zona económica exclusiva, algo parecido a lo que apuntaba Julio Bonis, al frente de Presidencia, quien hablaba de “un paso más para delimitar las aguas de influencia del Archipiélago”. En aquel ya lejano 2001, ni una palabra del daño ecológico. Más tarde, empezaron las primeras tiranteces en las bases de CC en Fuerteventura y Lanzarote, las islas más cercanas a los sondeos. Así, en 2005, con los sondeos paralizados por el Tribunal Supremo, CC y PP (en aquel momento, socios de Gobierno en Canarias), presentaban una proposición no de ley para defender la viabilidad del proyecto y “la determinación de compensaciones” para Canarias. Aquí, ya sí, introducen el matiz medioambiental, exigiendo máximas garantías de preservación del entorno, entiendo que intentando hacer equilibrios con aquellos que dentro y fuera del partido ya temían que el petróleo trajera la catástrofe a las islas, pero desde luego, muy lejos de la oposición cerrada actual de CC al proyecto.

Sigamos avanzando en el tiempo. Nos vamos a 2011, Elecciones Generales. En el programa electoral de aquel año, CC pedía las competencias en materia de prospecciones por ser “de gran interés para el futuro del archipiélago”. No decía si quería las competencias para impedirlas o para favorecerlas. Pero a juzgar por los precedentes, lo que CC buscaba es la “compensación” más jugosa para Canarias, y en su derecho está, pero claro, resulta cínico portar la bandera del ecologismo cuando se está a este juego de poderes territoriales y no a otra cosa.

Lo que de verdad busca CC y Paulino Rivero con su revelación ecologista es un rédito político al más puro estilo de los nacionalismos del estado español

Y ahora, frente al proyecto de Repsol, Paulino y CC ofrecen una fuerte oposición, y como alternativa “verde”, hablan de apuesta por energías renovables y respeto por la biodiversidad como seña de identidad que atraiga a un turismo de calidad. Frente a los hidrocarburos, esgrimen una fuerte apuesta del Ejecutivo por las renovables. Pues bien, sigue sin aprobarse el concurso eólico en Fuerteventura y tampoco se ha desarrollado la instalación de parques fotovoltáicos en las zonas con más horas de luz solar de las islas.  Hablan de medio ambiente y son los responsables de la construcción del polémico puerto de Granadilla en Tenerife, a pesar de la fuerte oposición ciudadana y de ecologistas.

Lo que de verdad busca CC y Paulino Rivero con su revelación ecologista es un rédito político al más puro estilo de los nacionalismos del estado español, a través del chantaje y buscando la reacción del electorado canario con la vieja excusa del daño que hace el colonialismo español a Canarias, mientras que sus políticos no son capaces de encontrar nuevas oportunidades para diversificar una economía tan dependiente del turismo como la de estas islas. Es de manual del estratega político de primero: Instiga a tu pueblo contra un enemigo común y vencerás (tú, que no tu pueblo).

Hablando de petróleo y de juego político, ¿a qué juega el ministro Soria, también canario, acusando a Rivero y a los ecologistas canarios de usar los mismo tópicos manidos contra el petróleo? Aquí lo que hace falta es más pedagogía y menos frentismo, más diálogo y menos víscera.

18 de agosto de 2014

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Sobre mi blog:

Una mirada crítica a la realidad que me rodea. Creo que la objetividad no existe, ni tampoco las verdades absolutas, pero sí el respeto a los hechos y a la argumentación con fundamentos. No quiero convencerte de nada, solo transmitir, como una corriente alterna de ideas, mi punto de vista sobre las cosas que a todos nos preocupan.

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