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La locura y la histeria colectiva de aplaudir y poner en los altares y en las carpetas de las adolescentes un arquetipo como el de Christian Grey, me parece cuanto menos preocupante.

Voy a romper una de las máximas de mi vida: ‘Habla sólo de lo que conozcas’, para escribir este post…Pero he tocado fondo. Estoy hasta los ovarios de oír hablar de 50 Sombras de Grey, de la película, de los libros, de la recaudación en taquilla…Lleva siendo ‘trending topic’ durante toda una semana. Lo confieso ni he ido al cine a verla ni he leído los libros ni pienso hacerlo y, sin embargo, tengo una opinión sobre el tema: me asquea profundamente.

Es verdad que no conozco la historia en su totalidad pero lo que me llega, porque es imposible estar en redes sociales o leer un periódico o ver la televisión estos días sin oír hablar de la dichosa trama, me parece repugnante.

A saber: jovencita virginal sucumbe a los encantos de un poderoso, adinerado y exitoso ‘chulazo’ y se deja  llevar al ‘lado oscuro’. Ese rincón, que muchas más mujeres de las que pensamos conocen por desgracia, y que encierra una serie de humillaciones físicas y psicológicas, que curiosamente ‘enganchan’ a la joven e inexperta heroína, que cae rendida de amor por su ‘amo’, ‘dueño’, ‘maltratador’ o cómo demonios quiera el marketing llamarlo.

A todo esto le ponemos un lazo rosa, lo envolvemos en una campaña publicitaria del copón, le añadimos un estreno mundial que coincide con el día en que los grandes almacenes hacen su agosto a costa de los que se llaman a sí mismo enamorados y ‘voilá’: el resultado es un taquillazo considerable.

A mí, la verdad, lo  que hagan dos personas adultas en una habitación, o dónde les parezca, con el consentimiento de ambas partes, me la trae al fresco. Y digo cómo Woody Allen: ‘Si la cosa funciona’… Pero de ahí a la locura y la histeria colectiva de aplaudir y poner en los altares un ‘arquetipo’ como el de Christian Grey, me parece cuanto menos preocupante. Que sí, que seguramente el hombre tendrá un pasado que explicará su perfil de macho dominante, controlador y sádico, pero también lo tienen la mayoría de los psicópatas y los asesinos en serie y no por eso dejan de ser lo que son.

 

Entiendo, sin embargo, que como producto, la saga creada por E. L. James, tiene los principales elementos que componen la fórmula del éxito. El sexo, por todo lo que tiene de tabú en nuestro país debido al peso que la religión católica tuvo y sigue teniendo todavía en muchos casos, sigue siendo algo prohibido y privado, sobre todo para las mujeres. Así que entiendo que la maniobra de vender esta trilogía como el paradigma de la liberación sexual de la mujer media fue una jugada maestra.

Un escaparate de una tienda de artículos eróticos de Londres. Todd Mecklem

Un escaparate de una tienda de artículos eróticos de Londres. Todd Mecklem

También contribuyó a su leyenda la cruda crítica que hizo de la obra el consagrado escritor de best sellers Stephen King, que la calificó como ‘basura porno para mamás’ , una descripción que se convirtió irónicamente en el mejor eslogan a la hora de vender el producto.

La ‘lectura’ positiva es que de pronto, se consideraba ‘aceptable’ leer un tipo de  literatura que hasta ahora se mantenía escondida en lo más profundo de los armarios o debajo de los colchones.  La colección ‘Sonrisa Vertical’, de la editoria Tusquets, agrupa una serie de títulos cuyo contenido nada tiene que envidiar en cuestiones de erotismo a la obra de E. L. James, sin embargo, no es tan glamuroso leer ‘Las edades de Lulú’ en el metro como lo es leer 50 sombras de Grey.

Y es que en España somos así de acomplejados y catetos. Una amiga que trabaja en una biblioteca pública me contaba la paradoja de que las mismas compañeras de sala que durante meses  habían estado llamando ‘viejo verde’ a un señor que solía coger prestados títulos considerados ‘picantes’ de las estanterías, de pronto comentaran a la hora del café los pormenores de las andanzas de Anastasia y Grey. Borregos y más borregos.

19 de febrero de 2015
Comentarios:
  • Actitud comentó el 20 de febrero de 2015 a las 17:55

No habría polémica alguna si las ganas de ellas fuesen las mismas que la de ellos.

  • Fernando Cardo Maya comentó el 21 de febrero de 2015 a las 11:35

No puedo estar más de acuerdo contigo, Araceli. Sé que soy un poco raro y leo libros y veo películas a destiempo. Nunca me ha gustado lo que está de moda y mucho menos el borreguismo. Pero esta trilogía supera con creces mis expectativas de este rebaño que llamamos sociedad. Un beso.

  • visi comentó el 21 de febrero de 2015 a las 12:09

Como siempre directa, y sin pelos en la lengua.

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Sobre mi blog:

Desde esta ‘torre de marfil’, como Juan Ramón Jiménez, invito a la reflexión de esa parte de la actualidad que nunca verás en grandes titulares. Desde la distancia, crítica y políticamente incorrecta, siempre alerta pese al vértigo.

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