twitter facebook google+
“Cuando se juzga o critica, lo único que se consigue es que la mujer musulmana se encierre más”, asegura Jadiya Sahli, de 39 años, procedente del norte de Marruecos y miembro de la Unión de Comunidades Islámicas de Cataluña
Badajoz
29 de enero de 2015

“La religión arropa a la gente”, asegura. Se llama Jadiya Sahli, es musulmana, tiene 39 años y vive en Terrassa (Barcelona) desde hace dos décadas. Procede del norte de Marruecos, de un pueblecito de la provincia de Larache, a 90 kilómetros de Tánger, y llegó a España gracias a un viaje que le regaló su familia por sacar un notable en Bachillerato. “Mis hermanos ya estaban aquí, habían venido a trabajar. Me invitaron para que yo viera lo que había. Me gustó y ya no quise volver a Marruecos”, cuenta. Ahora tiene dos hijos, ejerce de mediadora cultural en el Ayuntamiento de su localidad y forma parte de la Unión de Comunidades Islámicas de Cataluña, una de las más grandes del país. Jadiya Sahli pone voz a las miles de mujeres musulmanas que viven en España.

jadiya

Jadiya Sahli, de pie en el medio, en una de las clases de catalán que imparte a mujeres musulmanas de Terrassa.

Usted no lleva velo, ¿por qué?
Para poder trabajar principalmente. Si quieres trabajar en España, tienes que renunciar al velo. Muchas veces sólo con verte con el velo te dicen que no dejes el currículum porque no hay nada, cuando en la puerta del establecimiento hay un cartel que pone que buscan personal.

¿Es sólo por el velo o por ser musulmana?
Si llevas el velo, todavía tienes menos posibilidades. La gente te mira siempre desde una óptica occidental. Es miedo a lo desconocido. Y los prejuicios cierran muchas puertas. En mi generación lo tenemos difícil todavía. Hay muchas mujeres que vinieron aquí con muchas ganas y después vieron que no era lo que esperaban. A mí misma me pasó. Piensas que encontrarás un país abierto, con mentalidad abierta. Siempre hablamos de libertad y derechos fundamentales, pero en la práctica, a la hora de la verdad, ponemos muchas trabas.

En Cataluña se iniciaron trámites para prohibir el uso del burka y el niqab en espacios públicos, pero el proceso está parado. ¿Qué le parece esta medida?
No se ha sabido nada más, pero al hilo de todos los problemas que hay, se dice que si las mujeres musulmanas van tapadas no sabemos qué llevan debajo… Pero yo creo que son pretextos para discriminar. El hiyab es una manera que tienen las mujeres para salir discretas a la calle, es una obligación religiosa. Si hablamos de derechos, si una mujer elige salir a la calle de esa manera, ¿a quién molesta? Porque la decisión es de la mujer. Estamos en un país democrático, ¿no? No me gusta la doble moral. Cada uno sale a la calle como quiere, hay otros que salen medio desnudos. Pero lo cierto es que no te discriminan tanto si vas sin velo.

Pero la prohibición se refería principalmente al niqab y al burka.
La religión te pide que vistas de manera discreta, que te cubras el pelo. Hiyab es un concepto religioso, tienes que taparte de una manera discreta y no enseñar ni insinuar. No tienes que ir apretada con la ropa. Es como una forma de protección. Lo que pasa es que luego hay gente que exagera con esa forma de vestir tan negra y tan tapada, como el niqab, es una exageración y no es nuestra religión. Igual que el burka, que es propio de Afganistán, aquello es de ahora, es nuevo, antes no lo teníamos, salió con los talibanes.

Si quieres trabajar en España, tienes que renunciar al velo”

Asegura que el hiyab es una forma de protección, ¿en qué sentido?
El hiyab es para identificar a las mujeres musulmanas, es un símbolo. El profeta ordenó la discreción para que el resto de la gente reconozca a las mujeres musulmanas y no las moleste. Y ahora es una orden religiosa. Si hablamos desde la mentalidad árabe, si vas tapada, tú tranquila que no te molestan. Pero por el hecho de estar tapada no estás blindada.

Si una mujer no va tapada con velo y sí la molestan por la calle, ¿de quién es la culpa?
En la mentalidad árabe de Marruecos y no solamente en este país, cualquier cosa que pase es culpa de la mujer…

¿El uso del velo es decisión de la mujer?
Sí, y nadie te tiene que juzgar. Es una cosa entre la persona y Dios, no hay intermediarios. Quien tiene que juzgarte es Dios, ni un talibán ni nadie. Yo no uso velo, pero eso no quiere decir que no sea musulmana. Aunque en algún momento me lo pongo. El velo te hace sentirte cómoda. Ahora hay gente más liberal, pero es una cultura que te enseñan desde muy pequeña, y como en todas las cosas no te puedes salir de los límites. Pero hay que educar y no obligar, porque si los padres dicen: fíjate cómo vas vestida, qué vergüenza… Y obligan a la chica a ponerse el velo cuando sale de casa, ella se lo quita en cuanto cambia de barrio.

Hay que instruir desde muy pequeños, ¿no?
Yo a mis hijos les estoy enseñando el Corán, la educación islámica, es mi deber como madre ahora que están formando su personalidad. Me gustaría que mis hijos fueran musulmanes, como yo, pero no sé qué pasará, respetaré lo que decidan. Muchos padres no hacen esto, no explican nada, y cuando sus hijos llegan a la pubertad, que es cuando empiezan las obligaciones religiosas (como el uso del velo, el Ramadán…), es complicado que lo entiendan, de manera que tienes que educarlos desde muy pequeños. Y sobre todo explicar cosas como que el velo no es ningún impedimento para nada. Yo estoy en contra de que las chicas no jueguen o no hagan Educación Física porque lleven pañuelo. No pasa nada, tú puedes hacer de todo. Hay otros chicos que llevan una gorra o van rapados, y no pasa nada, para mí son detalles que no son importantes.

Cuando se juzga o critica, lo único que se consigue es que la mujer musulmana se encierre más”

Otra de las cosas que se aprende desde pequeños es que un musulmán sólo puede casarse con una musulmana. ¿No es una traba para la integración?
La integración para mí es el respeto mutuo entre culturas y religiones, que podamos convivir.

Respeto mutuo pero sin mezclarse.
La religión es clara en este sentido.

Hablemos de la poligamia.
Está permitida en el Corán pero a condición de la igualdad con todas las mujeres. Pero igualdad no solamente económica sino también moral, de estimar, de querer… y como eso no es posible, pues entonces nada. Sólo está permitida si hay igualdad, pero la gente interpreta que Dios nos permite la segunda, la tercera y la cuarta mujer, sólo leen la primera parte, no las condiciones. Yo personalmente no quiero que mi marido se case con otras. Yo me divorcio y que haga con su vida lo que le dé la gana, pero conmigo, no.

¿Cree que hacen falta más voces de mujeres musulmanas en España?
La mayoría de las mujeres que tenemos aquí vinieron para la reagrupación familiar, vinieron para quedarse en casa y cuidar a sus hijos mientras que su marido trabaja fuera. Unas tienen estudios, otras no, pero muchas se han encerrado en casa, y nosotras tenemos que ser participativas, tenemos que salir. Después está el problema de que las mujeres musulmanas no tienen manera de manifestar su fe. El problema que hablábamos antes de poder trabajar con el velo. Hay chicas que están formadas, pero como no tienen oportunidad, se quedan en casa. Hay otras que no, aquí tenemos por ejemplo una chica que es la directora del centro de enseñanzas islámicas. O yo misma. Nosotras también tenemos que ayudar a que se nos conozca. Pero las generaciones que han nacido y estudiado aquí serán diferentes. Llegarán más voces con el tiempo. Yo siempre apuesto por la educación. Lo que no me gusta es culpar a la religión o culpar a la cultura. Marruecos ha cambiado mucho porque la mujer ha salido al mercado laboral. Si hablas con mi madre, por ejemplo, ella se asombra de que mi marido ponga la mesa, cocine…

A la mujer la tenemos que dejar libre, que ella haga su camino, pero no obligarla a nada. Porque con cualquier comentario que se hace, cuando se juzga o critica, lo único que se consigue es que la mujer musulmana se encierre más. Y se fijan en ti sólo porque vas vestida de otra manera, si no nadie se daría cuenta de que eres de fuera. Yo muchas veces lo comparo con las monjas. Aquí tenemos monjas que van tapadas y de negro y la gente cuando las ve sólo dice son de tal iglesia y ya está, no pasa nada.

Mi madre se asombra de que mi marido ponga la mesa, cocine…”

¿Existen todavía muchos prejuicios?
La gente sólo piensa en Irán y en Afganistán y cree que esa es la cultura y la religión musulmana. Y no. No es la religión, es la interpretación. Y cuando hay algún problema, los ánimos se calientan un poco. Cuando pasan cosas, la gente al final nos ve a todos iguales, como lo ocurrido en París.

Sobre las viñetas de Charlie Hebdo

En relación a este acto terrorista con doce víctimas mortales, han vuelto a saltar las alarmas sobre las mafias que reclutan a chicos y chicas adolescentes en España para unirse a la yihad. ¿Cómo vive esta situación?
Lo que está ocurriendo ahora es la política internacional, es la culpable. Hay gente que está pasando hambre y guerras en el mundo, como en África, pero ahí no se fija nadie. Ahora bien, van a una parte del mundo que es muy rica y en la que todo el mundo quiere participar, todo el mundo quiere matar y todo el mundo pone recursos. Hablo de Siria. La gente musulmana siente un poco de injustica porque han dejado un país destrozado. Y luego está la ofensa al profeta. La juventud siente que hay una injusticia, que se va contra el Islam. Y todos esos argumentos sirven para que personas malas que tienen alguna patología, hagan cosas malas. Porque una persona que está bien y sana no va a matar. Y todo eso son consecuencias que estamos pagando todos. Estos argumentos de que se va contra el Islam son los que usan con los chicos que no trabajan, que no tienen futuro, para que se unan. Por eso yo insisto siempre mucho en la educación de tus hijos, si educas a tus hijos bien, no pasaría nada de esto. Pero estos chicos piensan que son víctimas y quieren vengarse. Hay que dialogar, hay que educar, porque ningún país está libre de este problema, porque ellos atacan a todo el mundo, porque no tienen identidad ni religión. No tienen nada que ver con el Islam.

Hace la referencia a la ofensa al profeta. ¿Tan importante es?
Yo pienso que la libertad es un derecho y la religión también es un derecho. En España la gente pasa de la religión y de la Iglesia, pero en el mundo musulmán eso no ocurre, porque la personalidad del profeta es muy querida. Le tienen respeto y amor. Tú tienes libertad de expresar pero, ¿por qué tiene que ser una cosa que sabes que va a provocar problemas? El mundo musulmán se siente herido en este sentido. Se pueden burlar de todo el mundo: del rey, de los saudíes… pero que dejen al profeta porque es una cosa muy seria.

 


Comentarios:
  • margarita comentó el 31 de enero de 2015 a las 3:05

La libertad para ponerse el velo es la misma que yo tenía cuando me obligaban a taparme la cabeza o ponerme manguitos para ir a la Iglesia. Nos lavaban “el coco”. Pero, al menos era solo para entrar en la Iglesia, no para convivir con losdemás en la sociedad. ¿Por qué no se tapan los hombres que van tan tranquilos vestidos “a la europea” junto a las mujeres tapadas?. Si hay algo que favorece a la mujer es el pelo y a todas nos gusta sentirnos bien. Nunca entenderé que alguien quiera ocultarse ante los demás, si no es por alguna patología. Se trata de un sentimiento de autoestima. Por dentro y por fuera. Todo lo colntrario de la humillación del sometimiento.

  • Amapola comentó el 7 de abril de 2015 a las 12:50

¿Hay alguna religión que no sea machista? Disculpad pero yo no la conozco. ¿No os da qué pensar a quienes tenéis tan enraizadas las creencias religiosas, los dioses, el manual de a quién y cómo creer? ¿De por qué tanta insistencia en las enseñanzas religiosas machistas? Que por no llevar velo te expongas según ciertas creencias a que te molesten… ¿Acaso nacemos con creencias? Si fuese así, ¿por qué diferentes religiones? La gente necesita creer. El mundo patriarcal, dominar para conseguir lo que ellos quieren. Si hay que manipular mentes a costa de mandar, parece que no es pecar. Curioso…

Sí es cierto que hay que respetar las creencias y no me parece correcto discriminar ni obligar a que alguien se destape o se tape. Cuando entiendes esto, visitas países como Malasia donde hay diferentes sociedades religiosas, y da gusto ver el respeto. Si bien no todo es cierto lo que dice la entrevistada. Precisamente en Malasia, una viajera me comentó que asiduamente al visitar el país se alojaba en un hospedaje donde entablo cierta amistad con la recepcionista. Se sorprendió cuando de repente la vio con el velo. Le dijo que se lo puso porque la familia de su marido la presionó. En mi caso, experimenté miradas en una playa por parte de mujeres cubiertas de negro, mostrando solo sus ojos. Ni comiendo se destaparon. Pasaban la comida por debajo de la tela. Eran miradas más bien de verme como privilegiada. Por el resto, la mayoría sí parecían cómodas y de vestidas de diferente forma. También con ropa ajustada y con velo. Otras sin velo. Me lo decían. Soy musulmana. Luego en el metro puedes cruzarte con vigilantas trabajando con velo y sinceramente, si yo tuviese un negocio y supiera de que mujer musulmana se ha quitado el velo para complacerme a mí y a mis clientes, me daría vergüenza. También conocía a una croata viajera que me dijo que era musulmana. Una chica que parecía rusa. De hecho tiene familiares rusos. Me dijo que su padre, para conseguir ser aceptado y trabajar tuvo que decir que no es practicante.

Las ideas son buenas o dañinas. Cada cual es responsable de lo que escoje.

  • Helena comentó el 22 de abril de 2015 a las 2:22

Yo admiro a quienes utilizan el hiyab pero yo no lo entiendo, aunque admiro las mujeres que llevan el hiyab por complacer a Dios y sólo a Dios, me parece absurdo que sea un signo de valor de la mujer, es decir, que si no lleva el hiyab una ¿mujer puede ser molestada? , que clase de mentalidad es esa? no es más válido enseñar a los hombres a respetar a la mujer sin importar su condición y vestimenta? Es cómo ocurre aquí en occidente, que juzgamos a alguien por como viste y eso es discriminación, el propio Jesús, nos ha enseñado que no tenemos derecho a juzgar y que hay que respetar a un hombre y a una mujer sin importar su condición, como ocurrió con María Magdalena. Yo entiendo que el hiyab puede ser simbolo de respeto propio, pero me parece absurdo e ignorante por parte de hombres musulmanes sólo mostrar respeto por las mujeres que se cubren, mi hiyab es mi actitud, yo no necesito cubrir mi cabeza para que los hombres sepan que soy una mujer que deben respetar, y en definitiva ellos lo entienden, soy una mujer respetable, y no he necesitado del hiyab, los hombres que he conocido no tienen estos prejuicios y saben respetar incluso a las mujeres que no se dan a respetar (porque sí las hay), pero me siento afortunada que en mi cultura, un hombre puede aprender a respetar a una mujer sin que ella lleve un velo

Dejar un comentario:


Otras noticias
El hiyab es el velo más habitual, mientras que el burka es propio de Afganistán
Lo más:
mapaWeb quiénesSomos contacta avisoLegal síguenos: twitter facebook google+

Esta web utiliza cookies para obtener datos estadísticos de la navegación de sus usuarios. Si continúas navegando consideramos que aceptas su uso. Más información X Cerrar