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"Tengo dos carreras, un máster y limpio váteres en Londres", con este tuit Benjamín Serra consiguió darle un giro a su vida y publicar un libro sobre la experiencia de los jóvenes emigrados
11 de enero de 2015

¿Puede un simple tuit cambiarte la vida? A muchos les parecerá exagerada una respuesta afirmativa a esta pregunta. Extraño que 140 caracteres puedan provocar un giro de 180 grados en la existencia de una persona. Pero hay quien puede contarlo en primera persona y hasta publicarlo en forma de libro.

Benjamín Serra tiene 27 años y como otros muchos jóvenes españoles dejó su Valencia natal en octubre de 2012 para irse a Londres a ‘buscarse las habichuelas’. Un día en que su trabajo en una conocida cadena de cafeterías de la capital británica le tenía especialmente quemado publicó en su cuenta de Twitter a modo de desahogo: “Tengo dos carreras, un máster y limpio váteres en Londres”. La afirmación, que bien podría ser el manifiesto de toda una generación, se convirtió en viral en cuestión de horas en las redes sociales: 31.473 personas lo han retuiteado y 9.307 han marcado su tuit como favorito desde entonces.

Pronto llegaron las entrevistas desde los grandes medios de la ‘madre patria’ y también de Latinoamérica, Estados Unidos y Gran Bretaña y una editorial le ofreció la posibilidad de publicar un libro con su historia. ‘Sobradamente preparado para limpiar váteres en Londres’ salió a la venta hace dos meses y en su primera semana en el mercado se coló en el top 10 del gigante Amazon, entre los libros de su categoría.

Benjamín sigue viviendo en la capital del Reino Unido pero ahora trabaja en una agencia de planificación de medios. Ya no limpia la ‘mierda’ de nadie, al menos no literalmente, y con su testimonio le ha puesto voz, nombre y apellidos a otros muchos jóvenes anónimos que han tenido que dejar su país porque no les quedaba más remedio. De ahí, el secreto del eco que tuvieron sus palabras.

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Benjamín Serra, autor de ‘Sobradamente preparado para limpiar váteres en Londres’. :: Laura Gómez Expósito

¿Cuál es el secreto para que un testimonio en redes sociales se convierta en libro?
A partir de la repercusión mediática de mi tuit y mi aparición en distintos medios de comunicación por el interés que generó, Ediciones Península me ofreció la posibilidad de escribir un libro contando mi experiencia en Londres. En principio, mi historia no tenía nada de excepcional, porque era una historia más entre tantas otras. Pero creo que ahí reside el valor de lo que cuento, que no es única. Somos muchos los que hemos vivido esa situación. Era un reflejo de lo que muchos jóvenes estábamos viviendo y que podía ayudar a muchos en España a entenderlo y a darlo a conocer porque casi todos conocemos a alguien que ha tenido que dejar su hogar para trabajar en otra ciudad. El valor estaba en que yo era un caso más, nadie especial. Y por eso me gustó la idea. El libro cuenta no sólo mi experiencia, sino la de muchos y sirve como reflexión sobre el futuro.

¿Por qué cree que su tuit se convirtió en ‘trending topic’?
Creo que se convirtió en viral por que no estaba previsto. Al no estar planeado lo escribí desde las entrañas, con un lenguaje un poco brusco y políticamente incorrecto. Era un mensaje sincero y de rabia. Eso llevó a que muchos se sintieran identificados con lo que yo estaba contando. Muchos jóvenes y también padres que vivían la misma situación que los míos viendo que sus hijos no pueden desarrollar su carrera profesional en España. Y por otro lado, quizás mucha gente abriera los ojos y viera que los jóvenes no nos vamos porque queremos en muchas ocasiones, sino porque no nos queda más remedio. Se convirtió en viral porque era una reflejo de lo que estaba pasando en España. Los jóvenes están emigrando.

¿Le sorprendió el revuelo que se generó por algo que para usted era sólo un desahogo?
Me sorprendió muchísimo. Fue algo totalmente inesperado porque no estaba planeado y no pretendía que trascendiera del modo en el que lo hizo. Yo sólo quería desahogarme con mis amigos y familia. Era un mensaje de rabia, de decepción, de enfado. Una queja como puede tener cualquier otra persona. Muchísimas personas que no conocía se ponían en contacto conmigo para apoyarme o para criticarme. Incluso intentaba responder a todos uno a uno agradeciéndolo o explicándome, hasta que fue imposible. Eso fue durante 3 días, de un viernes por la noche que publiqué el tuit al lunes por la noche que decidí que ya no iba a atender a más medios. Fue una locura.

He visto trabajar de camareros en Londres tanto a periodistas y filólogos como a ingenieros y economistas”

¿Cuántos seguidores en Twitter ganó en aquellos días?
Yo publiqué originalmente el texto en mi perfil de Facebook que era privado. Después hice una captura de pantalla del post y lo publiqué en Twitter que sí que era abierto pero tenía entonces unos 300 seguidores. Los mismos que había tenido siempre. Y después de todo el boom viral, conseguí casi 5000 seguidores y el tuit tiene más de 30.000 retweets actualmente.

¿Preparó a su familia y a su y entorno sobre el ‘fenómeno mediático’ que se había generado?
Las primeras horas no le di importancia. Unos 200 retweets era mucho pero quizás se quedaría en eso. ¿Para qué iba a contar nada? Cuando decidí informar a mi familia fue en el momento en que me llamaron del primer medio de comunicación para entrevistarme por la repercusión que había tenido el texto. Entonces decidí contarles qué era lo que estaba ocurriendo.

¿Cómo les contó la noticia? ¿Estaban ellos al día de su situación en Londres?
Toda la gente cercana estaba al día de mi situación, que era una situación muy normal. Yo trabajaba en una cafetería en Londres. Nada especial. Nada que ocultar ni nada de lo que presumir. Muchos medios trasladaron una imagen de la situación de que yo estaba pasando hambre, sufriendo penurias y malviviendo, pero eso estaba alejado de la realidad. Mi situación la conocía mi familia perfectamente porque no había nada grave en ella. Simplemente trabajaba en algo que no era para lo que me había preparado pero era un trabajo digno que me permitía sobrevivir en Londres. Así que les conté la noticia con mucho asombro, les informé de que iban a publicar un artículo sobre mí en un periódico y a partir de ahí les informaba de todo el proceso. Medios de comunicación españoles, latinoamericanos, estadounidenses, británicos… Y ellos me aconsejaban pero confiaban en mi manera de enfrentarme a la situación y respetaban cada decisión que tomaba.

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Serra quiere lanzar un mensaje optimista sobre los jóvenes emigrantes. :: B.S.

¿Cree que hay gente que todavía piensa que todos los jóvenes que se van al extranjero encuentran un trabajo como los que salen en ‘Españoles por el mundo’?
Sí, parece que hay mucha gente que aún no acaba de abrir los ojos. Sólo hay que leer el libro para darse cuenta de que la realidad es otra. Es cierto que no todos los españoles trabajan en cafeterías o tiendas de ropa en el extranjero pero un gran número sí. Es la situación que nos ha tocado vivir y aunque hay altibajos como en toda situación, la experiencia es positiva. Que nos haga crecer personalmente y si puede ser profesionalmente, no quiere decir que la realidad no sea la que es. No estamos estudiando con una beca Erasmus o somos unos aventureros que nos vamos a vivir la vida. Nos vamos de España porque no podemos trabajar allí.

¿A qué se dedican sus amigos de Londres? ¿Están en su misma situación? ¿Hay diferencias por nacionalidades?
Hay todo tipo de casos. Tengo amigos que encontraron trabajo de lo que querían en muy poco tiempo. Otros que tardaron más. Tengo amigos que trabajan en aquello para lo que se han formado y amigos que no, que tienen un empleo que no requiere la formación que poseen. En mi caso, yo trabajo desde mayo en publicidad y medios que es aquello que quería ejercer así que no es imposible. Pero españoles, italianos, franceses… están ocupando cada vez más puestos de hostelería y de atención al cliente. Son puestos que antes ocupaban polacos, lituanos, pakistaníes… pero su época de migración al Reino Unido es bastante anterior así que en muchos casos, estas nacionalidades son las que ahora ocupan un nivel más alto en la jerarquía de cadenas de hostelería, por ejemplo, siendo encargados de tienda.

¿Qué imagen tenemos los españoles en Londres?
Yo creo que la imagen que tenemos es la que está dando el país en sí. Gente joven preparada que no puede encontrar trabajo en España y tiene que venir al Reino Unido a trabajar en lo que pueda. Los ingleses no tienen más que ir a una cafetería para que les atienda un español, con un nivel de inglés generalmente bastante bajo.

En Londres los españoles ocupamos puestos que antes ocupaban polacos, lituanos, pakistaníes…”

¿Cuál cree que fue su principal barrera a la hora de encontrar un trabajo cualificado? ¿El idioma?
Fue una mezcla de todo un poco. Desconocimiento del mercado laboral británico, de donde buscar, en qué web, cómo es la selección de personal aquí, el idioma, la cultura, conocer lo que buscan las empresas, cómo hacer el curriculum para un puesto en este país, la diferencia de títulos… En muchos casos, con incluir una foto en el currículo te pueden descartar del proceso de selección sin ni siquiera leerlo porque aquí no se debe poner fotografía. Se necesita tiempo para aprender todo eso y adaptar lo que tú ofreces a la demanda que hay.

Cuando se decidió emigrar, ¿hizo algún tipo de investigación sobre la situación laboral de los españoles de su perfil en la ciudad que había elegido?
Yo me vine al Reino Unido con una beca para unas prácticas de seis meses en un periódico y tomé la decisión de quedarme después de terminarlas. No me hacía falta ninguna investigación ya que era tan fácil como mirar a mi alrededor. Sabía que lo más sencillo iba a ser encontrar un trabajo en hostelería porque siempre hay vacantes y no requiere en muchas ocasiones experiencia. Así que lo primordial era encontrar el trabajo que fuera para poder mantenerme y luego seguir con mi búsqueda de empleo ‘cualificado’.

¿Hay acceso a toda la información necesaria en los organismos oficiales para afrontar la emigración?
No creo que sea necesario acudir a los organismos oficiales para emigrar, al menos, a un país de la Unión Europea. Es tan fácil como coger tu DNI y comprar un billete de avión. No te van a poner ninguna pega en el país de destino. Los problemas vienen luego. Cuando te tienes que acostumbrar a la cultura, el idioma, las costumbres, encontrar casa, trabajo… Lo que hay que hacer es informarse bien de todo, sea en los organismos oficiales o, más fiable, preguntando a un amigo que ha vivido la misma experiencia.

En Gran Bretaña incluir una foto en el curriculum te pueden descartar del proceso de selección”

 

¿Qué fue lo que más le sorprendió del mercado laboral londinense?
Me sorprendió que hay muchísima oferta. Pero por supuesto también mucha demanda. Y también que cuando te inscribes en una oferta o envías un currículum, te contestan aunque sea para decirte que no. Eso al menos muestra respeto hacia el candidato. Me sorprendió también mucho el hecho de no incluir la foto, la edad… por razones de discriminación. Eso en cuanto a trabajos cualificados. Pero también en trabajos no cualificados lo rápido que es conseguir un trabajo. Yo encontré trabajo en 3 días.

¿Y lo más duro de su llegada a la capital británica?
El clima, el tamaño inmenso de la ciudad, la cantidad de gente… Tienes que empezar una nueva vida desde cero. Salir del nido y solucionar tus problemas tú solo. Y en un país que no es el tuyo, con un idioma distinto y una forma de ver la vida también distinta.

En el tuit decía que tiene dos carreras y un máster, ¿cuándo pensaba en su futuro, cuál era su trabajo ideal?
Yo estudié periodismo y publicidad y relaciones públicas. Y el máster es en Community Management y gestión de redes sociales. Mi trabajo ideal era uno en el que pudiera desarrollar una carrera profesional en aquello para lo que me había formado y que me llenara profesional y personalmente.

Cuando uno es estudiante y elige una carrera, ¿debería plantearse las salidas laborarles, teniendo en cuenta la situación de España? ¿O hay que apostar por lo vocacional?
Una de las críticas más habituales que recibí cuando se creó todo el revuelo en torno al tuit fue que cómo esperaba encontrar trabajo habiendo estudiado lo que estudié. Sin embargo, aunque yo escogí por vocación, fue una decisión meditada. En 2005, cuando empecé mis estudios en la universidad, el panorama de medios era muy alentador y no se escuchaba la palabra ‘crisis’ todos los días en los informativos. Por supuesto que pensé en las salidas, y en aquel momento las había, pero en mi opinión no sólo hay que guiarse por ellas. Vas a estudiar algo durante 5 años y es a lo que probablemente vas a dedicar el resto de tu vida profesional así que al menos debe ser algo que te satisfaga y te llene. Sin embargo, a la gente que se guió por las salidas profesionales les ha ocurrido lo mismo que a aquellos que se supone que escogimos por vocación. Yo he visto trabajar de camareros en Londres tanto a periodistas y filólogos como a ingenieros y economistas.

Mi tuit era un mensaje de rabia, de decepción, de enfado, por no poder desarrollar mi carrera en España”

 

¿Habría que replantearse tal vez que estamos formando a nuestros jóvenes en titulaciones cuyos puestos laborales prácticamente ya no existen?
La formación nunca está de más. Y los puestos laborales sí que existen pero van cambiando y se van creando nuevos. La base teórica es imprescindible y es cierto que en muchas profesiones, la realidad va más rápido que los planes de estudio pero la formación no solo depende de lo que se imparte en las aulas universitarias, hay que seguir aprendiendo por tu cuenta, de todo y de manera autodidacta en ocasiones. Lo que hay que replantearse es que se está formando a los jóvenes y esto requiere una inversión y se nos está dejando escapar a otros países que aprovechan nuestro potencial.

¿Cree que tal vez haya que analizar más allá de la repercusión que pueda tener su libro, el trasfondo que muestra, compartido además por muchos de los jóvenes emigrados?
Por supuesto, es el propósito del libro. Mi historia es la anécdota que sirve de fondo. Lo que pretendo es hacer una crítica sobre la situación que hemos vivido muchos jóvenes, con un toque de humor y sarcasmo. La situación es común en muchos de nosotros. La toma de decisiones, los problemas que surgen, la búsqueda de empleo, de vivienda, acostumbrarse a los cambios, madurar, valerte por ti mismo… En el fondo, se trata de una reflexión sobre el presente pero sobre todo, del futuro y desde un punto de vista positivo y optimista. Como dice el subtítulo del libro, es la voz esperanzada de una juventud dispuesta a ganar la batalla del futuro.

¿Cómo le ha cambiado la vida el tuit y el libro?¿Sigue trabajando en el mismo sitio?
El tuit cambió mi vida durante unas semanas. Pasé de ser una persona totalmente anónima a teclear mi nombre en Google y que aparecieran cientos de resultados con artículos sobre el caso. Sin embargo, eso me produjo cierto estrés y por eso decidí dejar de atender a los medios y seguir con mi vida. De hecho, después del tuit yo seguí trabajando en la cafetería unos meses más. No tuvo ninguna repercusión en mi vida profesional excepto por el hecho de que empecé a escribir el libro. Un aspecto muy importante para mí porque yo siempre había querido hacerlo y ahora estaba teniendo la oportunidad de ver una obra mía publicada y que además me sirviera para explicar la situación que vivimos los jóvenes españoles. Me pareció un reto muy interesante y de una gran responsabilidad. Sin embargo, después de unos meses encontré trabajo en una agencia de publicidad como ejecutivo de cuentas y posteriormente cambié de agencia ya que es algo muy normal en el mercado laboral británico y ahora estoy trabajando en una agencia de planificación de medios. Podría decir que se han cumplido dos sueños profesionales, encontrara trabajo de lo mío y escribir mi primer libro.

¿Qué mensaje quería difundir con su historia? ¿Qué cree que podemos aprender de ella?
Creo que lo que podemos aprender es quizás lo que muchos aún no sabían, lo que los jóvenes estamos viviendo y como es nuestro día a día. Pero también que entiendan que no sufrimos un calvario, que se rían con las anécotas que cuento, que en muchas casos son comunes a aquellos que empezamos desde cero en otro país. Mucha gente se puede sentir idenfiticada. Pero también quiero que la gente vea que no todo está perdido y que hay esperanza, aunque el libro sea una crítica a la situación. Por eso decía que pretendo trasladar un mensaje positivo y optimista.

Teniendo en cuenta lo que le ha pasado, las redes sociales, ¿son sólo una forma de desahogo 2.0 o pueden cambiar la realidad y el mundo?
Las redes sociales son un mundo prácticamente infinito e imparable. En el caso de mi tuit sirvieron como desahogo pero también tienen utilidad profesional, movilizadora… De hecho, el desahogo de un desconocido se convirtió en viral porque la gente decidió que era un contenido que otras personas tenían que conocer. Por eso, las redes sociales en sí mismas no pueden cambiar el mundo pero sí que pueden ayudar a hacerlo. Con ellas, la difusión de información está al alcance de todos y ahí reside su poder.


Comentarios:
  • Manolo comentó el 17 de enero de 2015 a las 20:57

Muy interesante. El chico es listo, de eso no hay duda. Suerte.

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