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Marisa Soleto, presidenta de la Fundación Mujeres, analiza las claves de la lucha feminista y el contexto de desigualdad en el que aún vivimos. El Día de la Mujer Trabajadora es una conmemoración que “sigue siendo muy necesaria”, asegura
Madrid
8 de marzo de 2015

El 8 de marzo, Día de la Mujer Trabajadora, es una conmemoración que “sigue siendo muy necesaria” por el contexto de desigualdad en el que aún vivimos, en el que la mayoría de los trabajadores pobres, por ejemplo, son mujeres. Actualmente, “los poderes públicos no han asumido la responsabilidad que tienen en el impulso de la igualdad” y hay un gran riesgo de que muchos de los avances conseguidos sufran un retroceso. Para Marisa Soleto éstas son razones más que suficientes para continuar con la celebración de este día. Esta extremeña, licenciada en Derecho y con gran experiencia en políticas de igualdad de oportunidades, es directora de la Fundación Mujeres desde el año 2001, parte de Decidir Nos Hace Libres, una potente plataforma que pelea por los derechos de las mujeres. Se articuló para parar la reforma del aborto pero sus reivindicaciones continúan ante el riesgo de retroceso.

Soleto explica que este año, en España, la lucha tendrá tres vertiente fundamentales: la violencia de género, es decir, la violencia contras las mujeres; la pobreza y discriminación económica y laboral; y el tema que más ha preocupado en esta legislatura, ese que casi convierte a nuestro país en el primero del mundo que da pasos atrás en derechos humanos y de salud reproductiva y sexuales, es decir, el aborto.

María Soleto, directora de la Fundación Mujeres.

Marisa Soleto, directora de la Fundación Mujeres.

Entre los éxitos del movimiento feminista de los últimos tiempos está la eliminación de la reforma del aborto.
A causa de este proyecto legislativo hemos estado entretenidas durante los casi tres últimos años, hasta que hace unos meses el Gobierno lo retiró. Pero en este momento, tenemos nuevamente la amenaza de que se va a reformar una parte de la actual ley, la que tiene que ver con los derechos de las menores, con su capacidad de decisión. Y el movimiento feminista ha vuelto a reaccionar en defensa de los derechos de las jóvenes, de su autonomía, de su derecho a decidir. Además, ha vuelto a haber una coincidencia entre las organizaciones feministas, las organizaciones de salud sexual y reproductiva, y de las de derechos humanos. Se da la circunstancia de que la reivindicación que se ha montado en torno a la aborto en esos tres años ha dado pie a plataformas como Decidir Nos Hace Libres, y otras. Todos hemos entrado en contacto y juntos se ha hecho incidencia política con organizaciones de toda Europa y con instituciones de carácter nacional.

¿Ha sido, entonces, esta lucha contra la reforma del aborto el germen para la unión de diferentes colectivos en la defensa de los derechos de las mujeres?
Sí, quiero decir, la reivindicación en torno al aborto es muy transversal. Efectivamente, en este caso, es una reivindicación en la que coincide la totalidad del movimiento feminista y también las organizaciones en defensa de la salud sexual y reproductiva y de los derechos humanos. Ha habido una gran coalición de organizaciones, como la plataforma Decidir Nos Hace Libres donde básicamente había un acuerdo de colaboración entre organizaciones que proveníamos del movimiento feminista y las que provenían de los movimientos médicos y de derechos humanos, lo que ha tenido un impacto considerable. Y ha conseguido movilizar. El secreto de la movilización, además, ha sido que todo el mundo era muy consciente de que lo que se defendía era la opinión mayoritaria de la sociedad española, que tiene más que asumido que ha de existir una libertad de decisión por parte de las mujeres a la hora de decidir si quieren o no ser madres. Es básicamente de lo que se estaba hablando.

La recuperación del empleo que está vendiendo el Gobierno como lo más está beneficiando mayoritariamente a hombres”

¿Las políticas del actual Gobierno ayudan a avanzar en igualdad?
Hay cambios que se han producido ya hacia la igualdad que son de carácter irreversible. Por ejemplo: la voluntad que tenemos las mujeres de ser libres es uno de esos cambios; podría ser reversible si culturalmente se nos cercenan determinado tipo de cosas o desde la educación se implantaran otro tipo de valores, podría pasar. Luego las políticas públicas pueden contribuir a mejorar o a empeorar las brechas de discriminación que existen entre hombres y mujeres.
Lo que está pasando en el marco de la crisis económica, que ocurre en toda Europa, pero que particularmente ha pasado en España, es que algunas de las políticas públicas que se han puesto en marcha han incrementado la discriminación que existe entre hombres y mujeres en algunos ámbitos.

¿En qué ámbitos, por ejemplo?
En el empleo, es decir, la reforma laboral y todas las medidas que se han tomado y se están tomando respecto a la devaluación de los salarios y del empleo, estamos viendo cómo está incidiendo en un empeoramiento de la posición de las mujeres en el mercado laboral. Lo hemos venido advirtiendo pero ahora ya se puede medir con los indicadores. La recuperación del empleo que está vendiendo el Gobierno como lo más, está beneficiando mayoritariamente a hombres. En un clima en el que se prodiga la desigualdad, siempre las mujeres son las que salen perdiendo, sobre todo, en ámbitos como el laboral, en el que ya existe una discriminación de partida.
Se habla mucho de los trabajadores pobres, pues gracias a Cruz Roja sabemos que la inmensa mayoría son trabajadoras pobres, mujeres.
Todos estos fenómenos son la cara de la feminización de la pobreza que viene a decir que cuando los poderes públicos no ponen prevenciones a la discriminación contra la mujer eso se traduce en una mayor participación de las mujeres en la pobreza.
La crisis en general, y las recetas que han puesto en marcha algunos países como España, en particular, están perjudicando particularmente a las mujeres.

Pero, ¿el ciudadano medio español avanza en su concepto de igualdad?
Las mujeres avanzan y culturalmente también lo hacemos. Sin embargo, vemos algunos retornos preocupantes. Hay gestos de reacción del patriarcado, lo que algunos activistas llaman el neomachismo, que son preocupantes porque se llevan a cabo con mucho menor pudor del que se llevarían a cabo hace unos años. Ejemplos: canciones en los campos de fútbol, lo que ocurre con mujeres con violencia de género en algunos juzgados, esto es, el maltrato institucional a víctimas de la violencia de género o la ligereza con la que algunos movimientos sociales se atreven a negar determinado tipo de situaciones de discriminación. Tiene que ver con la sensibilización y con aspectos educativos. Ahí vemos que no estamos mejorando demasiado, que hay señales preocupantes.
Aunque se pueden revertir situaciones de igualdad, en el momento en el que las mujeres hemos decidido que queremos ser iguales, es muy difícil hacerlas retroceder. La reivindicación del aborto, por ejemplo, es un ejemplo: hemos conseguido explicarle a la sociedad por qué somos nosotras las que tenemos que elegir.

¿Es, por tanto, un triunfo de haber sabido transmitir el concepto?
Efectivamente, el concepto de la libertad y de los derechos de las mujeres. De la simetría que supone. Lo que hemos hecho muy bien las asociaciones feministas es nuestro trabajo de explicar por qué es tan interesante que las mujeres seamos libres. Y sobre todo, decir que esa decisión de las mujeres de ser libres y de tener unos derechos plenos son un patrimonio social que se comparte. Esa idea tiene tanta fuerza de avance que va a ser muy difícil hacerla retroceder porque, además, está en cada mujer que decide ser libre, que es un dique de contención. Y somos muchas. Es verdad, no obstante que, hay muchas cosas que están pasando y que pueden llevar a retrocesos de posiciones conseguidas que vamos a tardar muchos años en recuperar.

Los partidos de izquierdas, los partidos progresistas, colocan las políticas de igualdad en cierto lugar y los conservadores en otros”

¿Por qué se retrocede?
Está pasando en todo el mundo. La crisis económica europea ha significado una pérdida de posición en las políticas de igualdad de toda Europa. Por ejemplo: durante muchísimo tiempo la situación de las mujeres en el empleo fue una prioridad en la política europea, y esa prioridad, que llevaba aparejada la utilización de fondos específicos para favorecer el empleo de las mujeres, ha desaparecido. Todas las políticas de empleo están ahora centradas en jóvenes, sin que haya una alusión especifica a la igualdad de oportunidades. Es verdad que el principio de igualdad sigue siendo un principio general, pero, hace mucho tiempo que las estadísticas públicas o las prioridades que presentan los datos del empleo ya no hacen referencia a las mujeres en España.
Que en España se haya producido una especie de equilibrio por lo malo, por abajo, ha construido un espejismo de que ya éramos iguales, de que ya no era tan importante la discriminación a la mujer.

Pero, ¿y en España, en concreto?
En el Gobierno de España ha sido muy gráfico: el rango que tenían las políticas de igualdad en el anterior gobierno socialista no tienen nada que ver con el posicionamiento y el rango que tienen en este momento, con el Partido Popular.
Y claro, el cambio, es también ideológico. Los partidos de izquierdas, los partidos progresistas, colocan las políticas de igualdad en cierto lugar y los conservadores en otros, porque tienen otras prioridades sociales. Por hacer una relación, el tema del aborto no ha sido por la crisis.
Hay que tener en cuenta, en cualquier caso, que desde hace tiempo la derecha europea está gobernando mayoritariamente. En la Unión Europea, por ejemplo, a punto hemos estado de disminuir en el número de mujeres comisarias, en participación política, por ejemplo.
En resumen, la crisis económica está contribuyendo a capar las prioridades que tienen que ver con los derechos de las mujeres.

 Yo esperaba más de movimientos como Podemos”

Si cuando todo se desmorona, las primeras víctimas son las mujeres ¿dónde está el avance real?
Lo que no hemos conjurado, ni mucho menos, es el riesgo. El avance real podemos preguntárselo a mi madre, si hace falta, con la que hay muchas diferencias. Lo que quiero decir es que el avance real sí se ha producido. No podemos decir que estamos igual que antes. Ahora bien, efectivamente, los retrocesos son posibles. Quizás lo que nos ha pasado, si analizamos las cuatro últimas generaciones de mujeres, es que las que estamos ahora mismo en edad activad estamos mucho mejor que nuestras madres. Y a lo mejor estamos también mejor que nuestras hijas también. Pero eso tiene que ver también con un problema económico en el que, tal vez, las generaciones futuras, por primera vez, no van a vivir tan bien como sus padres y madres.
Pero el avance en los derechos sociales y civiles de las mujeres que se ha producido en los últimos 30 o 50 años en toda Europa es absolutamente innegable. Lo que, quizás, ha puesto encima de la mesa esta crisis económica y los retrocesos políticos en las prioridades en materia de igualdad es que eso de ir para atrás, que pensábamos que no era posible, sí que lo es . Y eso tiene mucho que ver con que se abandone la ubicación de la prioridad.

¿Los movimientos políticos nuevos como Podemos o Ciudadanos están incluyendo el tema feminista?
Es una buena pregunta. No sé contestar. Me resulta muy paradójico que estos movimientos que se están presentando a sí mismos como una nueva forma de representar los intereses de la ciudadanía, sin embargo, parezca que les cuesta mucho asumir incluso los postulados básicos del feminismo social. Quizás no me refiera tanto a Podemos, sino a Grecia, a lo que ha pasado con Syriza: probablemente nadie esperaba un Gobierno paritario, pero no meter a ninguna… Es un poco sorprendente.
Si lo que nos intentan decir estas fuerzas políticas es que valores como la paridad o la presencia equilibrada de hombres y mujeres son valores del pasado, pues quizás yo sea la que diga que no me representan.
En relación con Podemos, por ejemplo, ha sido muy sorprendente que a nivel material los temas que tienen que ver con igualdad de oportunidades tengan muchas dificultades de conseguir apoyo mayoritario en los círculos. Los esfuerzos de las feministas de Podemos por tener presencia política en el movimiento, lo están haciendo muy bien, no son correspondidos. Me sorprende. Yo estoy completamente de acuerdo con este eslogan de que “la revolución será feminista o no será”.
Me sorprende que alguien que se presenta como una forma revolucionaria tenga tantos problemas con la mera presencia de las mujeres, en algunos casos. Se hace luego un esfuerzo, es verdad, de representación paritaria y demás, pero los contenidos no tienen la misma suerte, incluso ha habido declaraciones desafortunadas como aquello de que el aborto no es estratégico. Electoramente no pero… si sólo van a ser los intereses electorales los que cuenten, a lo mejor nos tendremos que pensar también la forma de articular nuestros apoyos políticos. No lo sé. Yo esperaba más de estos movimientos.


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