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Hay muchos otros personajes populares que han tenido problemas con Hacienda como Pedro Ruiz, Urdangarín, Rafael Nadal, Ana Torroja, Isabel Pantoja, Arantxa Sánchez Vicario, Sergi Arola… Unos los han solucionado, otros andan en ello o tratan de “escamotearse”

Lola Flores tuvo grandes frases que han calado en la conciencia colectiva española. Quizás la más sonada fue aquel “si me queréis, irse”, en la abarrotada boda de su primogénita, pero ¿quién no recuerda lo de “si cada español me diera una peseta…” en boca de la tonadillera como reclamo en pleno trámite para solucionar sus problemas con el fisco? Porque Lola Flores fue todo un “chivo expiatorio”, una “cabeza de turco” del fraude fiscal en España (y, como quedó probado, había cometido el delito). Ahora, dicen que la imputación de la diva de la Ópera Montserrat Caballé en plena campaña, es otro ejemplo para los españoles de qué ocurre si, grosso modo, tratas de defraudar a la Agencia Tributaria.

Hay muchos otros personajes populares que han tenido problemas con Hacienda como Pedro Ruiz, Urdangarín, Rafael Nadal, Ana Torroja, Isabel Pantoja, Arantxa Sánchez Vicario, Sergi Arola…  Unos los han solucionado, otros andan en ello o tratan de “escamotearse”.  Pero, ¿realmente es el ciudadano el foco en esto del fraude fiscal? ¿O es el artista, el deportista, el rico? ¿O son las grandes empresas?

El agujero negro de nuestra economía
Con unos pocos datos, la referencia es que a Hacienda se le escaparon unos 253.000 millones de euros en fraude y evasión fiscal en España (datos de 2012), dicen los expertos que es nuestro “agujero negro”. Esto supone el 24,6 % del PIB . Y detrás de esas enormes cifras están, por ejemplo, las grandes fortunas y grandes empresas que en 2013 concentraban más del 71% del fraude fiscal del país. Entonces, ¿por qué no se combate esa gran lacra tanto o más que la del ciudadano o las pequeñas empresas? La respuesta, en sí misma, suena ingenua. Pero es una ingenuidad honesta. Porque hay quien asegura, como el profesor Antón Losada en su libro ‘Piratas de lo Público’, que “basta con dedicar más recursos a la lucha antifraude”: España es uno de los que tiene “más fraude fiscal y uno de los países con menos inspectores de hacienda por habitante. En nuestro país existe un inspector de Hacienda por cada 1928 habitantes mientras que en Alemania hay 1 por cada 729 habitantes, en Francia 1 por cada 820 habitantes y en Inglaterra, uno por cada 862″.

Porque, señores, es flagrante: el  80% de los recursos de la Agencia Tributaria se dedica a investigar a autónomos, microempresas, pymes y asalariados.  Así lo denunciaba el periódico ‘El Mundo’ el año pasado y recogía la petición de los Técnicos del Ministerio de Hacienda que reclamaban una reorganización de la Agencia Estatal Tributaria (AEAT) para que dedique más esfuerzo a perseguir el fraude de las multinacionales y grandes compañías del país.

Pero, más allá de lo que roban estas empresas a los españoles, lo que sí les ofrece nuestro país son grandes beneficios fiscales, no sea que se enfaden y se vayan a África o Asia. “Las grandes empresas tributan menos del 3,5% y el 80% opera en paraísos fiscales” (lean el artículo, si quieren saber más). La cosa es que el tipo de gravamen en España está entre el 15 y el 30%, o sea, que ese 3,5% es una enorme ventaja para las compañías grandes, ricas, poderosas. Pero bueno, así se quedan aquí y, seguro que generan empleos (seguro que no despiden ni hacen ERES).

Cáritas no es la Iglesia, es la casilla de Fines Sociales

Otro tema recurrente todos los años cuando llega la época de hacer la declaración es la famosa casilla a marcar del 0,7. Las ONG de la Iglesia, como Cáritas y Manos Unidas, no se benefician directamente del fondo que elegimos si tachamos la casilla de la “Iglesia católica”, sino de lo que se recauda en la casilla de “fines sociales”. Por muchas vueltas que quieran darle, el apoyo social se ofrece únicamente marcando esa casilla de “fines sociales” que permite desarrollar programas que depende casi exclusivamente de la solidaridad de los demás. Entre esas ONGs se encuentran más de 40 católicas, incluida Cáritas. Tenéis más detalles de cómo funciona esa casilla en este enlace.

La de la Iglesia, por su parte, es para eso, para el mantenimiento de la Iglesia y lo que llegue a fines sociales, ya depende de cómo la institución se organiza. Ahora bien, advierto que, en comparación, se antoja muy poco. Si quieres saber a qué dedica el dinero que recauda la Iglesia? Mira este artículo o, más específicamente, comprueba los presupuestos de la propia Conferencia Episcopal en su web.

Recordemos que en los últimos tiempos estas casillas han resultado muy polémicas, no sólo porque desde diversos grupos se critica con ferocidad que ahí siga la Iglesia, recaudando en un país aconfesional, sino porque no se incluyan otras X a marcar, destinadas por ejemplo a la Ciencia, propuesta que tuvo tanta repercusión en 2012.

30 de abril de 2014

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Sobre mi blog:

Otra voz, otra mirada, otra idea. Una alternativa que te seduce, te indigna, que envidias o temes. Quizás te quite la razón, tal vez te la dé. Con argumentos. Sobre lo que importa. ¿Quién decía aquello de que la verdad consta de la suma de perspectivas? Siempre viene bien conocer la otra

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