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Son sesentañeros (y alrededores) y están ahora más jodidos de lo que pueden recordar en mucho tiempo, y eso que crecieron con la dictadura. Porque lo que pesa es el futuro, quizás el saldo de las cuentas por lo sembrado y lo que reciben, sin duda por un presente que es más pesado de lo que debiera

Cuenta que son 40 años trabajando, y cotizando también, y el orgullo que desprenden sus palabras, asusta. Quiere jubilarse, claro, aunque lo poco que le queda se le está haciendo duro, por esto de la crisis. Pero no le pesa, recuerda a cada instante que tiene compañeros con trabajos más duros o situaciones más complicadas. Fue la pesadez con la que oí hablar a Alfonso Guerra de su carrera, la que me hizo acordarme de mi padre. “Llevo 50 años cotizando en la seguridad social, ya está bien ¿no?”, dijo (lean aquí). Como explican en Sueldos Públicos, Guerra cobra unos “81.318,84 euros anuales” y de ellos no paga impuestos a la Agencia Tributaria de 59.432,52, al ser gastos de manutención y alojamiento (artículo completo, aquí). 38 años como diputado. Pues sí, ya está bien, sí.

Qué escalofríos dan estas cifras desorbitadas. La crisis tiene eso, que nos ha hecho entender como nunca el valor de los euros, del trabajo… No sólo a los que viven en la extrema necesidad, en esas tragedias no vamos a ahondar, hablo de los que sobreviven, sin más, como los padres de mi generación. Son sesentañeros (y alrededores) y están ahora más jodidos de lo que pueden recordar en mucho tiempo, y eso que crecieron con la dictadura. Porque lo que pesa es el futuro, quizás el saldo de las cuentas por lo sembrado y lo que reciben, sin duda por un presente que es más pesado de lo que debiera. Pocos hablan, hablamos de ellos. Conozco unos cuantos que se quedaron en paro en el spring final de sus carreras y pese al ahínco y la experiencia fueron ignorados, incluso tras rebajar al máximo sus demandas, para quedar abocados a una jubilación anticipada, sin más, o a esa ayuda, que duele recibir, de los algo más de 400 euros. Conozco a otros, funcionarios, por ejemplo, que han visto redoblado su trabajo y mermado su sueldo, vilipendiados sus derechos laborales y acalladas sus quejas porque, “con lo bien que viven los funcionarios”, “que a ellos no los pueden echar”. Y hay muchos más, por supuesto.

Y esos padres, que escribo en masculino, son también madres, uso la parte por el todo. Porque de entrar en un terreno específico, uno exclusivo, entraría en el de las madres, a riesgo de ponernos más sentimentales. Muchas de ellas, por un motivo u otro, tuvieron que dejar de trabajar o se vieron obligadas a ello,  porque el mercado laboral las rechazó en algún momento, y porque si la conciliación no existe ahora, imagínense antes. Con menos oportunidades, con menos libertad y a ver ahora qué les queda.

Y en estos charcos, algunos tienen, además, que acoger a sus hijos parados, tal vez a sus nietos, y callar sus penas y sus quejas, porque, claro, viendo el panorama de su prole, quizás lo suyo no sea para tanto. Al final, contentos por poder ayudar.

Así que, señores, hoy exijo una jubilación de oro para mis padres, para todos esos padres que pronto se retiran, una idea que me dio el diputado del PP Juan Manuel Albendea, que la pidió para “el padre” mayor, el antiguo rey España. “Lo lógico sería que hubiera unos presupuestos especiales para don Juan Carlos y doña Sofía porque ambos se merecen una jubilación de oro”, soltó sin vergüenza ninguna el tipo (otro diputado, o sea que gana por lo menos 2.813,87 euros brutos mensuales).

Ni lógica ni merecimiento para el rey, pero ellos, los que nos han enseñado qué es el verdadero orgullo, esos sí que se merecen un dulce retiro.

NOTA: La petición de Albendea fue en respuesta a una enmienda que pedía una reducción del 30% (unos 2,3 millones de euros) para el Presupuesto de 2015 de la Casa del Rey, que prevé un total de 7,77 millones de euros, frente a los 7,75 millones de 2014.

6 de noviembre de 2014

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Comentarios:
  • valentin comentó el 6 de noviembre de 2014 a las 22:12

cuantos sentimientos, esfuerzos, ilusiones y esperanzas encierran tus palabras

  • Petra rustarazo garrot comentó el 7 de noviembre de 2014 a las 9:35

Buenisimo, es la propia vida de muchas personas que intentan seguir viviendo sin ver un futuro, con el trabajo que les ha costado llegar al presente.

  • Alfonso comentó el 7 de noviembre de 2014 a las 21:53

Para los sesentones el articulo refleja la realidad que.hemos vivido.
Estupendo articulo, muy bueno.

  • Paco comentó el 7 de noviembre de 2014 a las 23:09

Me ha gustado mucho. Los que estamos en esa edad que dices, trabajadores desde los 15 años o antes en algunos casos, vemos que (después de pasar por una dictadura en nuestra juventud, una transición que nos creímos y que nos hicieron creer) nos encontramos en una situación un tanto paradójica . . . ¡tenemos que pelear otra vez por lo mismo! pero con muchos años más, con menos fuerzas y quizás con menos ilusión que entonces. A los que nos falta poco para la jubilación nos corroe una duda ¿cobraremos nuestra pensión después de tantos años de cotización? Lo cierto es que la situación actual no hace presagiar nada bueno para el futuro próximo. Han sido muchos los que han metido la mano en los bolsillos de los trabajadores.

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Sobre mi blog:

Otra voz, otra mirada, otra idea. Una alternativa que te seduce, te indigna, que envidias o temes. Quizás te quite la razón, tal vez te la dé. Con argumentos. Sobre lo que importa. ¿Quién decía aquello de que la verdad consta de la suma de perspectivas? Siempre viene bien conocer la otra

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