twitter facebook google+
La confianza que transmite Rivera se basa única y exclusivamente en esa estampa de niño bueno. Más allá de políticas crueles que le niegan la atención a los sin papeles, más allá de candidatos que han probado en varios partidos a ver dónde lograban un carguito, lo que importa, lo que prevalece, lo que llega a la gente, es esa imagen de yerno perfecto

Llevan la lucha contra la corrupción como bandera (algo fácil en este momento) y prometen el cambio que España necesita para salir de la crisis. Al fin y al cabo, dicen lo que el ciudadano quiere escuchar. Pero sin Venezuela de por medio y sin el temor de que nuestro país se convierta en una dictadura de izquierdas con cartillas de racionamiento. Y ahí reside su gran éxito. Ellos no asustan, sus políticas no dan miedo y no llevan coleta. Ofrecen la alternativa ‘sensata’ a quienes están hartos de que PP y PSOE roben y no se fían de los atrevidos de Podemos. Han logrado llegar a la gente. Dan confianza. Y cada vez lo hacen más rápido. Se han convertido en los grandes oportunistas. Los de naranja han sido listos.

Si no, ¿cómo se explica que sin un programa claro y con un candidato apenas conocido, un tal Juan Marín, el partido saque nueve diputados en Andalucía después de asegurar su jefe, Albert Rivera, que iba a enseñar a pescar a los andaluces?

Ciudadanos ha sabido aprovechar la oportunidad y en apenas un mes se han convertido en un partido clave del que todo el mundo habla. Obviamente en el camino hacia el éxito siempre son necesarios cómplices (los medios de comunicación con sus tertulias nocturnas, las empresas del Ibex35, el propio Partido Popular…), pero quizá eso sea ya lo de menos, porque el equipo de Rivera ya está en la cresta de la ola. Y sin que ninguno de sus candidatos se haya despeinado una ceja.

Veamos dos ejemplos de quiénes son sus representantes regionales:

Primero tenemos al andaluz, Juan Marín, quien está a puntito de darle la manita a Susana Díaz. No sería nada raro puesto que él viene de ser socio de Gobierno con el PSOE en el Ayuntamiento de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz). Pero antes además militó en el Partido Andalucista y en Alianza Popular.

Y luego está la extremeña, María Victoria Domínguez, que previa llegada a Ciudadanos se vistió de independiente para ser cómplice del PSOE, además de militar en la Unión del Pueblo Extremeño y el PP.

¿Será que el perfil de Ciudadanos es el de ‘político oportunista en busca de un sillón’?

Ahora veamos algunas de las políticas que ha defendido el partido:

Ciudadanos quiere quitar la sanidad pública a los inmigrantes sin papeles, se negó a condenar el franquismo y también rechazó votar a favor de la retirada de la ley del aborto de Gallardón (lean aquí). Claramente ideología de derechas. Y después le dan extraños arrebatos a su líder supremo y propone legalizar la prostitución a sabiendas de que es un tema sumamente delicado y que no se puede tratar a la ligera, menos en campaña electoral.

En resumen: ideas que generan titulares para que se siga hablando, y mucho, de ellos. Y poco trabajo de fondo. En una palabra: populismo.

Entonces, ¿por qué triunfan los de naranja? ¿Por qué Albert Rivera da tanta confianza que ya ha empezado a ganarse, también, a los votantes del PSOE? Asusta que la respuesta sea tan simple y a la vez tan compleja: el miedo. O en este caso: el no miedo. Ciudadanos es esa alternativa calmada y no revolucionaria que España necesita. No olvidemos que el voto centrista es el más abundante en este país. Y Rivera es un hombre como Dios manda. Bien peinadito y resultón (¿es el nuevo Suárez?). Y ha sabido explotar perfectamente esa apariencia de persona sumamente correcta. Y además tiene su punto ‘progre’: está separado y sabe ejercer a la perfección sus labores de padre. Él mismo se ha encargado de dejarlo claro.

La confianza que transmite Rivera se basa única y exclusivamente en esa estampa de niño bueno. Más allá de políticas crueles que le niegan la atención a los sin papeles, más allá de candidatos que han probado en varios partidos a ver dónde lograban un carguito, lo que importa, lo que prevalece, lo que llega a la gente, es esa imagen de yerno perfecto. Ahí reside su credibilidad. De ahí surge su éxito. Así de simple. Así de triste.

Pero cuidado, porque deberíamos haber aprendido ya que las apariencias engañan. Si no, mirad a Urdangarin, que también parecía el yerno perfecto.

4 de mayo de 2015
Dejar un comentario:


Sobre mi blog:

Una visión rayana de la vida, una manera de acercar y contar lo que existe al otro lado de frontera, cualquiera que ésta sea. Llevar el periodismo al límite, el placer de caminar por el filo de la navaja...

mapaWeb quiénesSomos contacta avisoLegal síguenos: twitter facebook google+

Esta web utiliza cookies para obtener datos estadísticos de la navegación de sus usuarios. Si continúas navegando consideramos que aceptas su uso. Más información X Cerrar