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Llámenlo demagogia, populismo, oportunismo o lo que quieran, pero la esencia sigue siendo la misma: evidenciar que los privilegios no pertenecen a la clase política por herencia divina

Que lo digan claramente, que llamen a las cosas por su nombre. No quieren perder privilegios. No quieren ceder sus asientos al populacho. Que para eso ellos son los políticos. Que están ahí para representar a la ciudad. Qué os habéis creído.

La polémica estalló el pasado viernes en el Ayuntamiento de Cádiz. Durante el Pleno, los concejales del PP y el PSOE se opusieron a dejar su palco municipal del Teatro Falla durante el concurso del Carnaval a ciudadanos sin recursos económicos. Alegaban que desde allí se lleva a cabo “la difusión y representación del Ayuntamiento de Cádiz”. El argumento motivó una bronca monumental por parte del alcalde, José María González (Por Cádiz Sí se Puede, marca de Podemos en la capital gaditana), quien les acusó de “caraduras” y de usar el famoso palco como “cortijo”.

Vean el vídeo completo:

¿No es el Carnaval la fiesta del pueblo? Pues para el pueblo. Y para el más castigado ¿No reivindican las letras que se cantan más justicia social? Pues ahí la tienen. Y me llevo a los ‘sintecho’ al Falla, a los asientos que antes ocupaba el equipo de Teófila Martínez (durante 20 años alcaldesa popular de Cádiz) y sus allegados. Eso escuece, ¿verdad? La simbología es evidente.

Cualquier que sepa un poquito de Carnaval de Cádiz es consciente que el Falla es un templo sagrado para los amantes de las coplas, que los aficionados hacen colas de varios días y las entradas en Internet se agotan en pocos minutos para acudir a algunas de las sesiones del Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas. Conseguir un pase para disfrutar de este certamen se convierte en un periplo, de manera que ofrecer asientos gratis a determinados colectivos no iba a estar exento de resquemor.

Los concejales de la oposición han acusado al alcalde gaditano de querer ocultar su ineficacia con propuestas como esta, pero en ningún momento han explicado por qué les parece mal, de verdad, que colectivos desfavorecidos puedan estar en el palco, sobre todo cuando muchas noches estos asientos están vacíos, tal y como cuentan en esta crónica de La Voz del Carnaval.

¿Qué hay asuntos más importantes que éste en Cádiz? Por supuesto, sobre todo porque la ciudad vuelve a encabezar el ránking de municipios con más paro de España.

Pero son estas pinceladas las que plantean que la vida se puede ver de otra manera. Al fin y al cabo, esas personas se sintieron ‘privilegiadas’ por una noche. De verdad, ¿qué daño hace que estén ahí? Hemos construido un mundo demasiado deshumanizado para permitirnos criticar gestos como éste.

Llámenlo demagogia, populismo, oportunismo o lo que quieran, pero la esencia sigue siendo la misma: evidenciar que los privilegios no pertenecen a la clase política -y arrimados- por herencia divina, una práctica habitual de este país que todos hemos criticado hasta la saciedad, ¿o no?

5 de febrero de 2016
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Sobre mi blog:

Una visión rayana de la vida, una manera de acercar y contar lo que existe al otro lado de frontera, cualquiera que ésta sea. Llevar el periodismo al límite, el placer de caminar por el filo de la navaja...

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