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Ningún periódico nacional ha abierto su portada con un asesinato machista. ¿Qué pasaría si unos 60 aficionados al fútbol murieran todos los años de una forma similar? ¿Y si fueran políticos? O taxistas, o médicos… habría una conmoción social

Sabe perfectamente de qué humor llega ese día sólo por la forma en la que abre la puerta, por el sonido que la llave le transporta. Si esas manos aprietan más, con movimientos más huecos al hacer el giro en la cerradura, probablemente acabarán estampadas en su cara, en su nariz, en su estómago. Y eso, con suerte. En el peor de los casos irá a por los pequeños. O la matará.

Ningún periódico nacional ha abierto su portada con un asesinato machista. ¿Qué pasaría si unos 60 aficionados al fútbol murieran todos los años de una forma similar? ¿Y si fueran políticos? O taxistas, o médicos… habría una conmoción social. Cada muerte sería el tema del día, de la semana y, por puesto, todos sabríamos quién es la víctima. No pensaríamos que algo habrá hecho para acabar así, que fue por su forma de vestir o que probablemente se lo haya buscado; ni tampoco diríamos que esos asesinatos son sólo problema de ese ámbito laboral. Tampoco nos sentiríamos atacados porque quien mata es una persona, igual que lo soy yo. No sé si me entienden.

Les doy un hombre. Ana Orantes. Todos deberían conocerla. Su historia, su valentía. Denunció en televisión, en 1997 y en Canal Sur, el maltrato que durante 40 años había sufrido por parte de su pareja. A los 13 días, su exmarido la mató quemándola viva tras rociarla con gasolina. No es un caso único, es un caso prototípico y por eso, entre otras cosas, supuso un punto de inflexión. Una sensibilización necesaria.

Ella es una de las cientos que han sido asesinadas en España. Tomemos sólo las cifras de la última década. 712 víctimas mortales (2003, 71 muertas). En lo que va de año, al menos, han matado a 45. ¿No les conmueven las cifras? ¿No les avergüenzan?

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Datos del Ministerio de Sanidad. Más estadísticas aquí

La mayoría de los hombres se empeñan en ser parte del problema y no de la solución. Se sienten atacados si hablas de esta desigualdad. ¿Por qué? Cada vez que denuncio el machismo, principalmente lo hago cuando hay un asesinato, uno de mis amigos o familiares responde: “¿Por qué se habla tanto del maltrato a la mujer y nunca al hombre?” o “También hay mujeres que mienten y que matan”. Es matemático. No falla ni una sola vez. Un experto en violencia machista me aconsejaba que soltara una carcajada ante estos comentarios. Pero a tópicos absurdos, yo respondo con cifras reales: 45 muertas en lo que va de año y 0,018% de denuncias falsas. También hay datos de mujeres que matan, por ejemplo, en 2011 cinco hombres murieron a manos de sus parejas o exparejas.

No sé lo que dirían si les dijera que hace falta reivindicar el término, feminicidio. Hay que ponerle nombre a este fenómeno, a esta especie de terrorismo, porque es algo muy específico. Hay que identificarlo y separarlo de todo lo demás. Así podremos enfrentarlo, atajarlo de forma directa. Como el diagnóstico de una enfermedad. Feminicidio. Puede que no sea muy bonito, pero ¿acaso la realidad lo es? El calvario que una mujer ha de sufrir para salir de su hogar con maltrato es paralizador. La alternativa es, en la mayoría de los casos, una casa de acogida (de las que quedan, porque las están eliminando). El proceso para ser admitida en ese hogar pasa, entre otras cosas, por que un juez “se crea” su denuncia. Y demasiadas veces el juez no la cree. ¿Por qué? Falta de sensibilidad, puede ser, y desconocimiento de la especificidad del problema: muchas de esas mujeres cuentan los maltratos como el que cuenta una anécdota y eso, al parecer, les resta credibilidad: no hay lágrimas, ni voz quebrada, no hay pesadumbre. Porque no se lo pueden permitir. El dolor es tan excesivo que se han desligado completamente de sus emociones. Y si el juez no las cree, entonces, ¿qué hacen? ¿Vuelven a casa del agresor al que acaban de denunciar?

El machismo es cultural, y es la base de la desigualdad, de la violencia y de las muertes. Es un mal que hay que combatir para vencerlo, no sirve seguir mirando para otro lado, y sólo podemos hacerlo entre todos. Hay hombres que lo han entendido y esos son los que necesitamos; hay mujeres a las que aún les cuesta reconocerlo y a esas también me dirijo. Pero estoy segura que, después de todo, habrá quien acabe el artículo con una sola idea “ves, las mujeres también matan”.

 

 

* Los menores también son víctimas.
31 niños y niñas asesinados desde 2008, 20 perdieron la vida durante la visita. El año pasado, el primero en el que se tuvo en cuenta a los hijos de estas mujeres como víctimas, quedaron huérfanos 42 menores. Este año ya son 33. El Mundo recordaba en este artículo: El 97% de los hombres con orden de alejamiento obtiene en los juzgados un régimen de visitas a sus hijo. Otro gran tópico que no somos capaces de desterrar: los maltratadores pueden ser buenos padres. Pues no, no lo son.

5 de diciembre de 2014

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Comentarios:
  • Cristian comentó el 8 de diciembre de 2014 a las 14:30

Estoy totalmente de acuerdo en que habría que hacer más hincapié en estos temas, proteger más a las víctimas… yo, como hombre reivindico que el término “violencia de género” no es correcto, no engloba a todos los tipos de familia, y por eso, quizás, haya hombres y mujeres que no se sensibilizan lo necesario con el tema; yo siempre propongo hablar de “violencia doméstica” o “violencia familiar” y no separar géneros, porque al fin y al cabo es violencia contra tu propia familia, de hombre a mujer, de mujer a hombre, entre personas del mismo sexo, o hacia los hijos, padres, abuelos… Al final, todo es violencia contra la familia. Separando géneros sólo conseguimos la no integración e igualdad social, en este caso de la mujer y “familias no convencionales”.

  • Juana comentó el 8 de diciembre de 2014 a las 19:11

Artículo excelente que comparto por completo pero me gustaría hacer una aclaración sobre las casas de acogida. No es cierto que en todas sea necesario denunciar, ni previa ni posteriormente para ingresar en ellas. Es importante que las víctimas conozcan este aspecto porque, de no tenerlo claro, puede que no acudan a pedir ayuda de este tipo pensando que esta condicionado a la denuncia. Lo que en realidad se valora para oferar el recurso, es el riesgo que corre la mujer y lo valoran expertas en la materia.
Un saludo.

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Sobre mi blog:

Otra voz, otra mirada, otra idea. Una alternativa que te seduce, te indigna, que envidias o temes. Quizás te quite la razón, tal vez te la dé. Con argumentos. Sobre lo que importa. ¿Quién decía aquello de que la verdad consta de la suma de perspectivas? Siempre viene bien conocer la otra

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