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Linkterna ha querido indagar qué implica desde el punto de vista de la historia de nuestro país el ‘fenómeno Podemos’. Dos sociólogos con percepciones distintas analizan el papel de este partido
9 de noviembre de 2014

Casi se habla ya lo mismo en los bares de Podemos que del Real Madrid; y en las redes sociales el partido es citado continuamente. Pablo Iglesias y su equipo han conseguido colarse en el día a día de los españoles y lo cierto es que, bien por simpatía bien por preocupación, el partido está en boca de todo el mundo. Si el pasado mes de mayo, cuando se dieron a conocer los resultados de las elecciones europeas (lograron cinco escaños), poca gente los conocía, a seis meses de las elecciones regionales y municipales es raro el ciudadano que no le ponga cara a Iglesias. Es más, en la última encuesta del CIS Podemos se perfila como la primera fuerza política en intención de voto directo (17,6 %) y la tercera en estimación de voto (22,5 %).

Más allá de su programa político y económico y de la alternativa de gobierno que ofrecen, Linkterna ha querido indagar qué implica desde el punto de vista de la historia de nuestro país el ‘fenómeno Podemos’. Dos sociólogos con percepciones distintas: Artemio Baigorri, profesor titular de la Universidad de Extremadura, y Santiago Pardilla Fernández, licenciado por la Universidad de Alicante y especializado en marketing digital, analizan el papel de este partido.

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Una de las asambleas celebrada en Sevilla. :: Podemos

Empezando por lo básico, la causa de por qué Podemos irrumpe con fuerza, Baigorri apunta a un “gran cabreo general” mientras que Pardilla habla de “ganas de cambio”. No obstante, ambos le dan mucha importancia a lo que ha supuesto usar el término ‘casta’. “Ha habido muchos recortes por parte de los dos partidos que forman el bipartidismo, de manera que a la gente ya no le queda desahogo porque no puede decir que los otros no lo harían. Los recortes los empezó el PSOE y luego el PP los hizo masivos. Lo lógico es que todos se hubieran ido con IU, pero llega Podemos diciendo que no son ni de izquierdas ni de derechas, sino que somos nosotros y ellos, la ‘casta’, y se gana a esa gente cabreada”, expresa el primero. “Podemos tiene dos puntos que le han valido ante la sociedad española: la idea de cambio, como se observa leyendo sus propuestas y oyendo sus mítines, un cambio político, económico y social; y una estrategia basada en una nueva imagen. Otros también han usado esta estrategia, como es el caso del PSOE, que daba una imagen renovada con Pedro Sánchez frente a Zapatero y Rubalcaba. Sin embargo, Podemos también ha seguido una diferenciación que otros partidos no pueden hacer, la famosa palabra ‘casta’ lo ejemplifica: nosotros somos profesores, investigadores, economistas… no somos políticos. No quieren que se les asocie con un grupo social que está muy mal considerado”, apunta el segundo.

Cuando el sociólogo extremeño habla de cabreo, se refiere exclusivamente a la clase media. Considera que es ahí donde el equipo de Iglesias tiene su principal caladero de votos. “Ese cabreo es sobre todo de las clases medias, las clases trabajadores no tienen nada que ver con Podemos. Lo novedoso es precisamente eso. Es una protesta de una juventud que no encuentra respuesta en el sistema, éste no responde a sus expectativas. Se trata de una generación que se ha formado en la Universidad en unos años de boom económico, cuando el dinero abundaba y sobraba. Estos jóvenes tenían unas expectativas de destino estupendas, pensaban que iban a salir con unos títulos estupendos e iban a ganar mucho dinero. Pero de pronto vino la crisis y rompió con todo. Esas clases medias han estado buscando algo que represente ese cabreo. Y lo han encontrado en Podemos”. Por su parte, el sociólogo valenciano apunta: “Yo diría que Podemos ha recogido los votos sobre todo de un PSOE al que le falta renovación y que tiene que trabajar mucho para que se olvide su anterior legislatura. También, aunque menos, el voto de los descontentos del PP por los casos de corrupción”.

Ese cabreo es sobre todo de las clases medias, las clases trabajadores no tienen nada que ver con Podemos”

Cuando se le pregunta a Artemio Baigorri si la clase obrera no se siente identificada con el programa de Pablo Iglesias, asegura contundente: “Ese es el riesgo, y eso es lo que están buscando para convertirse en un partido de masas. Es más fácil arrastrar a las clases trabajadoras hacia aventuras revolucionarias en la dirección que sea”. Y va más allá: “No olvidemos que el fascismo fue una aventura revolucionaria. La clase media lógicamente no se va a movimientos revolucionarios como ocurrió en los años 30, que lo que se recogió fue el cabreo de las clases bajas. Podemos se inició como un movimiento de ultra izquierda, de corte maoísta y siguiendo la línea de los populistas latinoamericanos. Si consiguen conectar con las clases más humildes, la deriva puede ser mucho más difícil de prever”.

En relación a qué antecedentes similares a Podemos existen en España o fuera de nuestro país, Baigorri continua su discurso: “Hay que tener en cuenta que nosotros entramos en la democracia en el año 75, la anterior crisis económica se puso en marcha justo en esos años, la única experiencia que hemos tenido es anterior a la Guerra Civil, en el periodo de la República y anteriormente. En ese momento lo que se produce es una efervescencia de movimientos revolucionarios en todas las direcciones: como falange o el partido comunista. Gente desesperada que confía en un líder carismático que todo lo puede resolver; no hay un programa definido y el discurso es también indefinido. Se va contra el sistema, contra la ‘casta’. José Antonio Primo de Rivera fue el primer político que utilizó en España el concepto de ‘casta’. Fuera de España tenemos el ejemplo de movimientos de esta naturaleza en los años 80 en Italia, y lo que vino después fue Berlusconi como salvador”. Y apostilla: “Nosotros no vivimos en España ninguna revolución similar a la del mayo del 68 por el franquismo, por eso Podemos es nuestro mayo francés del 68. Pero esto no significa que a los ciudadanos les interese ahora más la política ni la reivindicación. Si buscas a la gente la encuentras en los centros comerciales, no en las manifestaciones”.

Podemos es nuestro mayo francés del 68″

Santiago Pardilla contesta a esta cuestión: “Un boom electoral comparado con el de Podemos no tiene un antecedente en España, solo en Alemania. Hace aproximadamente dos años hubo un fenómeno similar de indignación frente a los dos principales partidos políticos, entonces surgió el Partido Pirata (Piratenpartei), una formación pequeña e inexperta que llegó a alcanzar una intención de voto del 13%, el tercer partido de Alemania en caso de elecciones. En este caso sí fue ensalzado por los medios de comunicación. Pero en las pasadas elecciones europeas tuvo un resultado de 1,4%. La historia dirá si Podemos tiene el mismo ciclo”.

Si hablamos del líder, Pablo Iglesias, Pardilla lo tiene claro: “Su mejor arma es la oratoria. Por ello aparece en tantos programas de televisión. Además, ha formado una imagen muy diferente a cualquier político, con su famosa coleta y su ropa”. Baigorri tiene otra opinión: “Iglesias es fruto del azar y de la casualidad, ha aprovechado el momento. En cuanto su modelo estético, puede haber una parte de la sociedad española, sobre todo mujeres de mediana edad, progresistas, a las que le puede resultar atractivo. Es un chico con melena que recuerda a los ‘seudohippies’ de los años 70”. En cuanto al fenómeno televisivo, Baigorri añade sin separar la política de la sociología: “El PSOE estaba emergiendo de la ruina y en ese momento curiosamente determinadas televisiones vinculadas a la derecha económica empiezan a lanzar a Pablo Iglesias. ¿La consecuencia? Puede ser que España pase de un sistema bipartidista a otro de pluripartidos, pero lo veo improbable porque Podemos busca la hegemonía absoluta”.

En cuanto a la diferenciación entre el programa de Iglesias y el de Echenique, Baigorri afirma que supondrá una escisión en breve: “No tengo la menor duda de que se creará un movimiento paralelo porque ahora mismo funcionan en términos totalitarios y no integran a las minorías. Aquí es importante destacar una cosa: ellos van con su programa hacia adelante, pero si Podemos cae, cae del todo. Todos los políticos incumplen su programa, pero en este caso, si defrauda, creo que desaparecerá”. Pardilla manifiesta: “Simplemente, y sin entrar en el programa, hay una cosa que está clara: Podemos es Pablo Iglesias y Pablo Iglesias es Podemos, tal cual, aunque Echenique también haya conseguido renombre”.

Todos los políticos incumplen su programa, pero en este caso, si defrauda, creo que desaparecerá”

Uno de los temas que más se ha hablado esta semana es la inquietud de las compañías eléctricas ante la posibilidad de Podemos llegue lejos en política: “El temor viene porque además de pretender reformar el sistema de partidos políticos con medidas anticorrupción, quieren que el Estado controle sectores estratégicos de la economía como las eléctricas con normas para que no se deje a las familias sin luz, además de otras medidas sociales”, indica el sociólogo valenciano. No obstante, el extremeño argumenta: “No creo que exista tal temor. Y estoy convencido de que cuando lleguen las elecciones generales, al final Podemos pedirá un crédito como los demás partidos para financiar su campaña, porque tendrán que hacerla en condiciones”.

Ante la pregunta de si el PSOE no llevaba un programa similar al de Podemos cuando empezó la democracia, Baigorri insiste: “El PSOE era un partido marxista pero no revolucionario. Y cuando se acerca la posibilidad de gobernar, le dice a Solchaga, que era un economista de un banco, que prepare un programa político económico viable dentro del sistema capitalista. El problema es que Podemos no puede hacer esto porque no comulgan con el capitalismo”. Por su parte, Santiago Pardilla se mantiene en su teoría de que el partido de Iglesias plantea un cambio de base y es por eso, precisamente, por lo que ha conseguido el apoyo de miles de ciudadanos.


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