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María Serrano, responsable adjunta de Política Interior de Amnistía Internacional España
Madrid
12 de noviembre de 2014

La inmigración, y la gestión que de ella se hace a través de nuestras fronteras, copa portadas de forma recurrente en España y en Europa, bien lo sabe María Serrano, una de las voces más activas en esta materia en la ONG Amnistía Internacional (AI), que lucha por los derechos humanos en todo el mundo. Por un lado, el ciudadano percibe como una amenaza posibles avalanchas de inmigrantes, los conocidos saltos a las vallas, y considera que es un riesgo en cuanto a enfermedades, más aún tras la mal gestionada crisis del ébola. Por otro, las denuncias de malos tratos y de falta de respeto a los derechos humanos con puntos como las devoluciones en caliente (que el Gobierno pretende legalizar dentro de la Ley de Seguridad Ciudadana), han convertido Ceuta y Melilla en un foco de denuncias que incluso acumula ya dos casos judiciales abiertos en el que se juzga, por ejemplo, “a un responsable de la Guardia Civil por dictar órdenes a sabiendas de que son ilegales”. María Serrano, responsable adjunta de Política Interior en España de esta organización que lucha por los derechos humanos en todo el mundo, rompe tópicos y cuenta cómo es el asunto en el terreno, a la vez que repasa la responsabilidad de España, la relación con Marruecos y el papel que la Unión Europea, que “se está construyendo como una fortaleza”, tiene en todo este asunto.

MARIA SERRANO

María Serrano, responsable adjunta de Política Interior de Amnistía Internacional. :: P.R.R.

¿La valla de Melilla y de Ceuta es un problema de entrada de inmigrantes a España?
Hay que relativizar, es cierto que entran por la valla fronteriza de Ceuta y Melilla, y también por Las Canarias, quizás más en años anteriores como 2006, pero la mayor parte de los migrantes que llegan a España lo hacen por aeropuerto. Ahora bien, la imagen de la valla es bastante dramática y muy mediática, pero los números en comparación con la gente que llega a través del aeropuerto son muy relativos (ver el balance del Ministerio del Interior aquí)
Hay que recordar que las imágenes son de Melilla, en Ceuta no se puede grabar, es zona militar y el acceso a la prensa es más complicado.

¿Cómo puede una persona extranjera entrar en España sin tener los papeles reglamentarios?
Prácticamente no es posible, no hay vías salvo que entre como turista. En muchos países se pide visado y en otros entran en tránsito, es decir, con un visado de tránsito. La mayor parte de las personas que llegan a España y se quedan de forma irregular llegan como turistas y ese visado caduca. Además, en el aeropuerto también puedes solicitar asilo, pero es difícil llegar; el problema es el acceso, llegar.
Por otro lado, hay acuerdos con países para que contingentes de trabajadores puedan llegar a España para trabajar de forma temporal, como en el caso de la recogida de la fresa. En la actualidad, ese número ha disminuido mucho, incluso ha habido momentos en esta crisis que ha estado a cero o con muy poca gente.
Digamos, en cualquier caso, que es bastante complicado llegar a España y a Europa de manera legal o regular.

¿Cuál es la situación actual en esas vallas o lugares fronterizos?
Hay que decir que para el inmigrante es difícil llegar a través de los puestos fronterizos de Ceuta y Melilla, así que, como es muy complicado, lo que se produce es el salto a la valla. Son, principalmente los inmigrantes subsaharianos que viven en el monte Gurugú, en Marruecos, quienes lo realizan. En ese salto son interceptados por los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad. A veces, se les ve encaramados en la valla porque saben que el guardia civil les espera para expulsarle a través de las puertas que hay entre las vallas.
En los últimos años, en numerosos vídeos parecen documentarse expulsiones sumarias, es decir, sin ningún tipo de procedimiento ni garantía. Son expulsiones de hecho, de facto. La Guardia Civil intercepta a un inmigrante tratando de entrar en España o incluso cuando ya está en territorio español, y lo expulsa a través de las puertas que hay en la misma valla, que comunican con Marruecos.

La mayor parte de los migrantes que llegan a España lo hacen por aeropuerto”

¿Son las llamadas devoluciones en caliente?
Se llaman así comúnmente, pero son devoluciones que en derecho internacional se conocen como sumarias y colectivas, y que están prohibidas por muchos instrumentos internacionales, entre otros, el Convenio Europeo de Derechos Humanos; podrían vulnerar un principio fundamental del derecho de los refugiados, el llamado Principio de No Devolución, que establece que no se puede devolver a una persona a un lugar en el que su vida o su libertad puedan correr peligro. Estas expulsiones sumarias, al ser sin ningún tipo de procedimiento ni garantía, no permiten a la persona explicar por qué quiere entrar en España, por qué lo necesita, si está huyendo de alguna guerra, de algún conflicto, o si tiene algún temor fundado de persecución, que es lo que protege la Convención de Ginebra sobre el Estatuto del Refugiado.
Al ser expulsiones sin ningún tipo de análisis individualizado de la situación de la persona, pueden exponerlas a violaciones de derechos humanos y, entre otras, pueden poner en peligro el derecho a la vida, a la integridad. En este caso, son devueltas a Marruecos y, a su vez, pueden ser devueltas por Marruecos a terceros países o sufrir malos tratos o violaciones de derechos humanos en Marruecos.
Además, no permiten lo que se denomina un derecho efectivo, es decir, si una persona solicita o quiere solicitar asilo, no sólo no tiene oportunidad de hacerlo sino que tampoco puede recurrir la decisión de facto que han adoptado las autoridades para expulsarle de manera sumaria. Tampoco en el caso de que se produjeran abusos, como el uso de la fuerza excesivo, por parte de los cuerpos y fuerzas de seguridad. Al ser devuelta a Marruecos, no podría acceder a la justicia, no tendría derecho a un recurso efectivo.

En estos saltos se ha denunciado violencia contra las personas inmigrantes, ¿tiene Amnistía Internacional constancia de esto?
Por lo que se ha denunciado en los últimos tiempos, sí que ha habido violencia o exceso de fuerza contra las personas inmigrantes. Han surgido vídeos en los que aparecían tanto las fuerzas marroquíes como la Guardia Civil golpeando a migrantes que estaban en la valla fronteriza. Desde Amnistía Internacional hemos pedido que se investiguen esos vídeos, las alegaciones de uso excesivo de la fuerza, que se hagan investigaciones disciplinarias, y en su caso, si es pertinente, judiciales.

Las autoridades españolas deberían explicar los detalles y la transparencia de la relación con Marruecos”

En cualquier caso, ¿cuál es la postura que ha defendido el Gobierno para justificar esas devoluciones en caliente y los problemas en las fronteras?
La postura del Gobierno, lo que las autoridades dicen, es que las personas que están en la valla, ya sea en el territorio que existe entre las dos vallas o incluso llegando a pasar la valla, no se encuentran en España porque no han atravesado todas las barreras físicas que impedirían su entrada. Por ejemplo, en el caso del Tarajal, el Gobierno español, el Ministro del Interior y el Secretario de Estado de Seguridad, defendieron en el Congreso de los Diputados que lo que se había practicado allí era un rechazo en frontera, en la medida en que las personas que habían llegado a la playa no habían pasado la línea de la Guardia Civil, entonces, no habían llegado a España. La idea es que están defendiendo un concepto operativo de frontera, esto es, una frontera flexible que empieza o termina allí donde está la Guardia Civil. Esto es insostenible, las fronteras están establecidas, el gobierno no puede decidir a su antojo dónde empieza y dónde acaba una frontera, por cuestiones también de seguridad jurídica. Además, han defendido que estas expulsiones no eran devoluciones sumarias.
En resumen, el Gobierno niega que a estas personas se les pueda aplicar la Ley de Extranjería y la legislación internacional. Esta interpretación de las autoridades es insostenible por varias razones: además de que el Gobierno no puede decidir dónde empieza o acaba la frontera, en derecho internacional no existen los limbos jurídicos, no hay territorios de nadie donde no se apliquen las normas internacionales, entre ellas, las normas que protegen a los refugiados o a las personas migrantes de la no devolución.

En concreto hoy, ¿la relación con Marruecos cómo es de importante en esto?
Eso es algo que deberían responder las autoridades españolas, pero obviamente, la cooperación que mantienen las autoridades españolas con Marruecos en materia migratoria es algo que ellos que siempre resaltan. Deberían explicar los detalles y la transparencia respecto a esto.

¿Hay depuración de responsabilidad, política o de algún tipo, hasta ahora por lo ocurrido en Ceuta y Melilla en todos estos meses?
Lo que sabemos es que hay dos casos judiciales abiertos, que son muy importantes.
El primero, es el caso abierto por las muertes en Ceuta el 6 de febrero de 2014, cuando murieron 15 inmigrantes en la playa del Tarajal cuando trataban de llegar a territorio español, a la playa, y se dispararon más de cien pelotas de goma y algunos de ellos murieron ahogados. Este caso está siendo investigado por los jueces, para ver si hay delitos.
El segundo es en Melilla, donde está imputado el máximo responsable de la Guardia Civil en Melilla. Este caso es muy destacado porque se está juzgando a este responsable por dictar órdenes a los agentes de la Guardia Civil a sabiendas de que sus órdenes son ilegales, se le está pidiendo a la Guardia Civil que realice expulsiones sumarias, sin ningún tipo de garantía, cuando contraviene la actual Ley de Extranjería, y los convenios firmados por España.
En la medida en la que estas devoluciones no siguen el procedimiento legal, lo que se está valorando, con la imputación de este guardia civil, es si existen responsabilidades penales por las órdenes dictadas para expulsar a las personas en caliente.

¿Cuál sería la forma correcta de actuar?
La actual Ley de Extranjería establece que cuando se atrapa a un migrante tratando de entrar de manera irregular a España, lo que procede es abrir un procedimiento de devolución, regulado en la Ley de Extranjería, que dicte que esta persona debe contar con abogado, intérprete y un proceso en el que se pueda examinar su solicitud. Esa persona interceptada debe ser trasladada a la Comisaría de Policía para que se abra el expediente de devolución, tienen derecho incluso a recurrir la decisión sobre su devolución. Además, debe tener la posibilidad de poder pedir asilo.

Vivimos una crisis de refugiados de las más importantes después de la Segunda Guerra Mundial”

¿Las vallas en sí mismas son legales?
España tiene soberanía para decidir qué quiere implantar en su territorio, puede construir esa valla pero si lo hace, lo hace en territorio español y la construcción de elementos para la protección de la frontera nunca debe ir en prejuicio de los derechos humanos. El problema con las vallas es que, en algunos casos, con la concertina puede tener el efecto de atentar contra la integridad de las personas.
Además, si las personas en los puestos fronterizos de Ceuta y Melilla no pueden pedir asilo, España está blindando su frontera e impidiendo que personas necesitadas de protección internacional puedan acceder a territorio para pedir asilo. El problema, en general, es que se fortalecen las fronteras con sistemas sofisticados, como las vallas o tecnología como la malla anti trepa que retrasa los saltos, de manera indiscriminada, y eso puede ser un problema en la medida en que no respete los derechos humanos o no permitan que la gente acceda al territorio si necesitan protección internacional.

La llamada crisis del ébola ¿ha tenido algún efecto en la frontera y en el trato al inmigrante?
Hay un temor, claro, y la Guardia Civil pidió material para no sufrir contagio si alguna persona era interceptada. Pero, desde luego no hay datos que nos hagan suponer que las personas que tratan de entrar tienen ébola. Cabe recordar que el ébola está localizado en Sierra Leona, Liberia y en Guinea. Las historias de las personas que están en Marruecos relatan años de travesía, por tanto, salvo que el Ministerio o las autoridades presenten datos concretos y actualizados, la alarma social por ébola y la inmigración no está sustentada.

El papel de Europa

¿Y cuál es el papel de la Unión Europea en todo esto? Al final, es una frontera a todo el continente.
La Unión Europea es algo que desde hace años se viene construyendo como una fortaleza que ha desarrollado sistemas tecnológicos y de seguridad muy sofisticados para impedir la llegada de refugiados, solicitantes de asilo y migrantes a Europa. Europa tiene una gran responsabilidad porque debería anteponer la protección de las personas a la de las fronteras. Además, debería ser vigilante frente a vulneraciones de los derechos humanos y del derecho comunitario europeo, porque con este tipo de medidas España estaría también vulnerando directivas sobre asilo, sobre retorno, el Código de fronteras Schengen, la Carta Europea de Derechos Fundamentales, por ejemplo. Y ahí Europa tiene un papel que jugar en defensa de los derechos humanos y debe implementar medidas para permitir visados humanitarios y ruta de accesos legales a Europa para personas que necesitan acceder a protección y son perseguidas en sus países.

¿Existe actualmente un problema especial de inmigración en Europa, es decir, hay movimientos migratorios masivos hacia países europeos?
Es verdad que con la crisis del norte de África y también con la crisis de Siria estamos asistiendo a una crisis de refugiados de las más importantes después de la Segunda Guerra Mundial, pero tenemos que tener en cuenta que países como Líbano y Turquía están recibiendo millones de refugiados sirios mientras que Europa recibe una ínfima cantidad sin responsabilizarse de lo que le tocaría en función de lo que podría aportar y proteger.

¿Cómo podría ayudarse a esos países que reciben a tantas personas en la gestión?
La situación del norte de África, de Siria, de Irak y países del África subsahariana, que están en zonas de alta inestabilidad, puede hacer que los números en migrantes y refugiados aumenten. Pero lo que no va a poder evitar Europa es que las personas traten de huir de sus países y de buscar dignidad, y en lugar de encontrar las puertas cerradas y arriesgarse en viajes peligrosos, que es lo que hacen muchas personas, por ejemplo, sirias, que han perecido en el mar tratando de llegar a Lampedusa, Europa debería rescatar a estas personas, proporcionarles visados humanitarios, reforzar sus obligaciones de rescate y salvamento en el Mediterráneo, que se ha convertido en un cementerio. En definitiva, debería proteger a las personas.



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Comentarios:

Yo no lo habría explicado mejor, buen trabajo!

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